Punto 1. De los significantes. Como todos sabéis, el título de
este Curso es una doble alusión Platón-Lacan puesto que éste lo había tomado para
referirse a la transferencia y el ágalma; pero Miller también, y ya desde las primeras
páginas, propone otros posibles títulos que hubieran servido: Divagaciones, creo
que IX, tomando como punto de partida la muerte de Lacan. Toma esa responsabilidad que le
ha dejado el vacío, el silencio, esa falta, desde 1981 fecha en la que recomienza su
Curso. Pero también podría haberse titulado Comvivium, Simposium, Comer, beber, amar,
como la película de Wayne Wang, o la Jauría de los analistas (Pág 153) o esa
devoración implacable de los analistas por los analistas mismos. También banquete, de
banquetto para sentarse, hace referencia a esas tres patas de las que en el Campo
Freudiano se hablaba en aquellos años en torno a finales de los noventa: La Escuela, El
Instituto del Campo Freudiano y la red de Bibliotecas. Pero también otras tres patas que
ya Lacan había propuesto anteriormente: Psicoanálisis puro, psicoanálisis aplicado y
recensión del Campo Freudiano.
El banquete, en fin, es el título elegido para referirse al Grupo no
totalizable de los analistas. Miller llega a decir (Pag.13) que podría ser el síntoma de
los analistas. Como sabéis el prefijo "symp" significa "con" por lo
que simposium, como ya he dicho, remite a beber o brindar y comvivium a vivir juntos,
estar juntos pero síntoma es "volver a caer con", la coincidencia. Síntoma,
pues, de algo que se consume.
Existen también, desde las primeras páginas, múltiples alusiones a
la obra de Erasmo, Dante, Moliére, Sade, Shakespeare, Pitagoras y Spinoza pero sobre
todo, hay dos banquetes diferentes en Psicoanálisis: el banquete de Freud y el banquete
de Lacan (Pág 21): el de Freud es un banquete totémico. Como señala Ton Vienes en él
abundan "las palabras no dialógales: fórmulas rituales, frases murmuradas,
expresiones sin sentido y letanías. En él se practica una degradación general de la
palabra porque lo importante pasa por otro lugar: la devoración del cuerpo del padre
muerto que garantiza la identificación con el grupo. Se trata en este caso de una
identificación al grupo bajo la ley de la culpa, identificación esta que pone freno al
ejercicio del amor, del odio o la ignorancia."
El banquete de Lacan prescinde del Padre muerte a condición de saber
valerse de él. La identificación al grupo es un real, en donde lo éxtimo ocupa un lugar
central. El esfuerzo institucional de Lacan, que nunca llegó o pudo poner en practica en
su integridad, fue el de trastocar completamente las relaciones entre dentro y fuera, a
partir, precisamente, de topologías. Intentó poner el afuera en el interior mismo de la
Escuela y hacer del dentro algo exterior. De ahí que Miller llegue a decir en su curso
que la Escuela es muy importante para dejarla solo en manos de los analistas. Llamando
así a los no analistas a que ocupen un lugar que será fundamental. Pero también
advirtiendo a los A.E. que están convocados al banquete para hablar y recuperar el
vínculo de la causa con el tiempo lógico. Dice Vicens " Al AE le compete encontrar
los significantes válidos para la causa en el discurso de la época".
Punto 2: al que he llamado Del texto y los contextos en el que
no pretendo ser exhaustivo pero si señalar algunos de los aspectos que subyacen en el
desarrollo del Curso que nos ocupa entre Noviembre de 1989 y junio de 1990. Miller
considera esta fecha clave para repensar de nuevo y en voz alta, a cielo abierto como
dirá más tarde, el Psicoanálisis puro y el pase. Ese es el sentido de lo que apunta
Silvia Tendlarz en Freudiana nº 30 sobre la lucidez de Miller para vislumbrar la
dialéctica inherente a la comunidad analítica, que desembocará en la preparación del
próximo Encuentro Internacional Bruselas 2002. Yo voy un poco más lejos: Creo que eso ya
estaba presente en las Jornadas Ornicar? que se celebraron en Barcelona en el año,
creo 80, aún en vida de Lacan. En el primer número de la revista Ornicar? en
castellano ya fueron elegidos, entre múltiples artículos, los que hacían referencia al
pase, al fin de análisis y las diferencias que se pueden advertir entre Freud y Lacan en
torno a este punto. Muy tímidamente pero ahí están. Se trata, pues, posiblemente de
discusiones del núcleo de jóvenes en los que Lacan confiaba que a finales de los ochenta
se reunían con él para establecer cual sería el futuro de la Escuela y el
Psicoanálisis. Más de veinte años en progresión, desde entonces, hasta la creación de
la Asociación Mundial de Psicoanálisis y la Escuela Una para no moverse de lo que es el
corazón del psicoanálisis, el ombligo de la Escuela, el problema central de la política
del analista: el deseo del analista y su acto.
Volviendo al Curso, hemos de decir que comienza justo unos días antes
de la reunión del Consejo de la Escuela para tratar el asunto de Gerard Pommier. No sé
si vosotros recibisteis misivas de Pommier. Desde hacía meses, tal vez más de un año o
dos, del comienzo de este curso de Miller, Pommier se dedicó a remitir cartas a todos
aquellos que estuviésemos en no sé que mailing. En ellas difamaba a JAM por lo que,
según él, había sido una utilización más que inadecuada, contra su persona, de un
secreto, un material, de análisis de un español, un catalán, que más tarde en la
crisis abierta con Colette Soler, y el debate suscitado en torno al fin de análisis y el
pase, estaría en el ojo de huracán. Según Pommier, esa persona habría denunciado, bajo
secreto de análisis, que él preparaba un complot, la organización de un grupo ajeno al
Campo Freudiano en Valencia. Lo cierto es que el banquete de los analistas en Valencia no
cesa de inscribirse. Se siguen produciendo comilonas pantagruélicas que solo bajo la
atenta mirada de E. Laurent cesaron o se redujeron. Las próximas Jornadas de la ELP que
se celebraran allí es un buen momento para verificar lo bien que se come allí...
Pero, además, Pommier ya había escrito un libro publicado en
castellano y tuvo cierta incidencia en su difusión en España. Más tarde otro publicado
en Francia en el que difamaba a la familia de Miller trató de ponerlo a la venta en la
librería de las XVII Jornadas de la ECF celebradas en París, creo, en el Otoño de 1988.
Pommier monta en cólera derribando el puesto de la librería y es desalojado del
edificio. Se propone enviar una nota a la prensa que nunca llegaría a publicarse por
deseo expreso de él mismo. Pommier es convocado para el 13 de Noviembre de 1989 por el
Consejo de la ECF.
No es extraño, pues, que JAM en su estancia en Granada y en las
propias Conferencias de la Alhambra, hiciera referencia a la manzana de Eva, el Pommier de
la discordia, y en sus paseos por los jardines del Partal ironizara o mostrara su furia y
preocupación. Pero, lejos de ser un ajuste de cuentas con Pommier u otras personas, de lo
que se trata en este Curso que nos ocupa es de proseguir una clínica del discurso
analítico que había esbozado Lacan y nunca llegó a poner en práctica. Se trata, en
fin, de una investigación, una reflexión iniciada ya en vida de Lacan como apuntaba
antes, sobre los analistas entre sí que hace solidaria la política del analista con la
cuestión del fin de análisis. En mi opinión Miller pone en acto la política esbozada
por Lacan sobre el fin de análisis y el pase en la Escuela.
JAM hace, precisamente, su pase en Granada. En esa Sala espléndida que
de alguna manera tenía que ver con su entrada en el discurso analítico: Le fou
d´Elsa y el Seminario XI. Frente a aquellos que lo llamaban el yerno de Lacan,
el padre de los nietos, el heredero, marido de la hija... Miller, que durante muchos años
habló en plural, de manera especial junto a E. Laurent y otros, comenzó a hablar en
primera persona.
En ese contexto, a primeros de Diciembre, escribe y pone en
circulación, Acero el abierto. Allí expone claramente que la crisis de la Escuela
es una crisis de los fundamentos que no requiere su disolución sino la renovación del
pacto inicial. Dice Miller: "Hemos entrado en la Escuela por Lacan, hemos permanecido
en ella sin él. Esta es la matriz de la crisis".
Punto 3. Las escansiones. Propongo, a partir de los puntos
anteriores, las siguientes fechas y actos como escansiones en la reflexión sobre la
Escuela y el Psicoanálisis:
1963. Expulsión/Excomunión de Jacques Lacan de la IPA.
1964. Seminario interrumpido sobre los Nombres del Padre del que
solo dio una sesión. Desarrollo del Seminario XI Los cuatro conceptos fundamentales.
Por recomendación de Louis Althusser, JAM asiste al Seminario y hace diversas
intervenciones en él. En este Seminario, como ya he señalado y todos conocéis, hay
alguna referencia a Granada a través del poema de L. Aragon con el que prácticamente
Lacan inaugura el Seminario. Término acuñado de Reconquista del Campo freudiano tomado
posiblemente de esa obra.
1964. Tan solo tres días antes de concluir el Seminario está datado
el Acto de Fundación.
1973. Casi diez años después, se publica el Seminario XI, texto
establecido por JAM. Es el primer Seminario editado con el visto bueno de Lacan.
1980. Acto de disolución de la EFP y comienzo de la ECF. Publicación
de la Carta para la Causa Freudiana.
En este mismo año se celebran las Jornadas Ornicar? en
Barcelona a las que me he referido. Se publica Ornicar? en castellano con las
referencias aludidas.
1981: En septiembre, y debido a un cáncer de colon, fallece Jacques
Lacan. Que había desarrollado junto a sus incondicionales además del establecimiento del
Seminario? Mi opinión es que unos años antes de su muerte se puede constatar en Lacan -y
en el círculo que configurarían la ECF- un deseo por construir la Escuela que retomaría
el Campo dejado por Freud a los infieles: de ahí el concepto de Reconquista del Campo
Freudiano, la figura de Judith que comienza a tomar cuerpo a partir del Encuetro en
Caracas, etc... Por todo ello Lacan depositó toda la confianza en Miller no solo por lo
que respecta al discurso sino también al grupo.
1990. Se abre un debate en Francia que luego se traslada a Italia y, en
cierto modo, a España, sobre la legislación que autoriza el psicoanálisis. Después de
diez años, la ECF entra en crisis y se refunda a la vez que se crea la EEP.
Como sabéis el Curso de Miller comienza a partir de la muerte de J.
Lacan en 1981. El banquete es dictado justo antes de la refundación de la ECF y de la
creación de la EEP. Casi diez años más tarde establecerá otro significante, otra
divagación, Política lacaniana (1997/8), y un año más tarde la AMP y la Escuela
Una. En el 2000 la creación de las Escuelas en Italia y España.
Punto 4. El deseo del analista. Un deseo inédito. Al comienzo
del curso, JAM comenta que es a partir de un vacío, aquel que le ha dejado la ausencia
física de Jacques Lacan, lo que ha hecho que tome la palabra, que dicte, de nuevo, su
Curso. Se trata de sostener un discurso que se pregunta por el deseo del analista, por el
concepto mismo de Escuela. Quién sostiene el Curso sino los propios asistentes?. La
escucha, el amor,... el lazo social. Sin embargo resalta la paradoja porque se trata de
aunar el grupo, los analistas, y algo que, por el mismo efecto de discurso, no pueda
llegar a darse por completo. Así, en las primeras líneas de su Curso, Miller habla de
aquello que le es insoportable en su relación con el Psicoanálisis. Siempre se está
solo con relación a la causa analítica, por eso tal vez esas referencias al Lacan del
año 1964 pero también al mismo Freud por aquello que tanto le gustaba decir:
"Vivimos, como soñamos, solos". Solos estuvieron Lacan y Freud, rodeados de
canallas. Por ello JAM ironiza en su Curso llegando a decir que la IPA fue un aparato de
contención de los psicoanalistas para impedirles que perjudicaran al propio
psicoanálisis. Pero como Miller
decía un año más tarde de las Conferencias de la Alhambra, retomando
a Lacan, e identificandose con Carlos V y su proyecto europeo, venció el discurso.
Venció el deseo del analista que no retrocede frente a lo insoportable que es,
precisamente, que no hay relación: que el Otro está tachado, que no hay Otro del Otro,
que no hay relación sexual.
Así, pues, el analista está solo frente a la causa, frente a su
propio objeto causa del deseo. Y no obstante se encuentra junto a otros analistas en
grupo. Lo peor? Los analistas contra el mismo psicoanálisis (Pag11/12). Por ello el eje
de este Curso es el deseo del analista, un instrumento del psicoanálisis que no puede
refugiarse en lo indecible. Dice Miller: "el final de análisis tiene que ver con el
agujero pero hay que saber si se pasa de lo indecible al matema o se permanece en la
fascinación del agujero y si uno se hace le distraído, cuando justamente se trata de
elaborar lo que se puede decir de eso y transmitirlo". (Pag 128/129)
Pero, como decía Platón, y nos recuerda Miller, la virtud no se
enseña. Entonces ¿que se puede transmitir? El deseo,... el deseo inédito que aparece en
análisis, el mismo hecho de no retroceder... Es necesario, pues, verificar que pueda
haber transmisión y eso es, precisamente, el pase.
En esto coinciden la ética del Psicoanálisis y la ética de Spinoza.
No -claro está- en el pase sino en "perseverar en su ser" (Pag 72). "Lacan
-dice Miller-formula un eco: no ceder en su deseo o no ceder en la causa de su deseo, lo
que significa: ¡Objetos matemáticos, sobre todo, no tengan alarma! "
(Pag 72) y en la Asamblea de la ECF del 2 de Dic. de 1989 en la que se
votó por la suspensión de G. Pommier "¿Más allá del fantasma es posible que el
psicoanálisis no fuera indigno del hombre justo de Spinoza? Aunque no sea sostenible por
nosotros..." (Uno x Uno7/8). No es extraño, entonces, que Miller equivocase la
correspondencia, al venir a Granada. Miller estaba trabajando en Spinoza cuando cometió
un lapsus. Este lapsus le sirvió para testimoniar, en cierto modo, su pase del que todos
fuimos testigos.
5.La interpretación y el acto analítico. La interpretación
apunta al acto analítico y, por excelencia, este es el de al destitución del Sujeto
supuesto saber. La caída del velo de las identificaciones, el atravesamiento del fantasma
fundamental y la identificación a algo que es del orden de lo real: la identificación al
síntoma como irreductible. El deseo de saber sostiene el acto analítico.
Lacan, como señala Toni Vicens en la reseña que hace de este Curso,
nos mostró que el análisis de cada cual se acaba: es al análisis finito: Por otro lado
está el análisis que no cesa nunca: el de la Escuela. La Escuela es el auténtico
analizante del discurso analítico. El discurso del analista pone la causa a analizar la
Escuela.
El acto analítico, el pasaje de analizante a analista, ha de estar en
todo análisis que se precie de tal: De este acto han de dar cuenta los AE. Son analistas
de la experiencia que hace la Escuela en tanto afectada transferencialmente por la causa
analítica. La causa, como real, dice T. Vicens, es anterior a la ley, es la abertura
misma de lo real. El discurso de la ciencia nos exige un ejercicio de saber que traduzca
ese real a términos de ley que, como tal, siempre será no-toda porque está atravesada
por los desfiladeros libidinales del significante. Esto es lo que Miller desarrolla en los
cap. XVII y siguientes.
Este curso se centra en el deseo del analista, en el pase y en la
Escuela que es del pase porque no se refugia en lo indecible. Pasar de lo indecible al
matema y hacerlo trasmisible pero ¿para quién? Sin duda hay que buscar el lugar del
psicoanálisis entre los otros discursos y de ahí la nueva apuesta por el Psicoanálisis
puro, pero sobre todo ha de transmitirse al grupo. Sólo que el grupo y la causa a veces
son contrarios. A veces, incluso, el grupo es contra el propio grupo, en contra de su
propia causa, es el caso como señala Miller del banquete de los lobos al que ya he
aludido. Toni Vicens llega a ser más radical: "la introducción de la causa, por su
relación al psicoanálisis como particular, hace imposible el grupo". Dónde se
encuentra la ley pacificadora del grupo? Tal vez la IPA ya lo hizo. Tal vez Freud ya se
propuso como Padre muerto. Lacan, en cambio, a través del signif. N del P. Propuso una
Escuela en la que puede prescindirse del padre a condición de saber valerse de él. Este
es el saber, en mi opinión, presente en toda interpretación que apunte al acto y en este
sentido hay una ética inherente.
Sin duda hay un imposible para que los analistas formen grupo pero
imposible significa real. No retroceder. No retroceder frente a lo real en juego del grupo
es la tarea de la Escuela. Creo que eso es precisamente lo que muestra Miller en este
Curso: su figura no solamente es fundamental para el sostén del discurso de Lacan sino
también la puesta en acto de la Escuela del pase y la transferencia de trabajo que,
aunque Lacan pudo nombrarla y esbozarla, en ningún caso pudo volver a ella y articularla.