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Espacio Central

Sede de Granada de la ELP

Introducción a El banquete de los analistas

Inmaculada Nieto Ferré

Granada, Marzo 16/2001

Jacques-Alain Miller examina cómo se articulan los tres órdenes de relación que un analista mantiene: con sus analizantes, con el psicoanálisis y con los analistas. Recurre a la figura del banquete como ya hiciera con El Banquete de Platón para aclarar los fenómenos de la transferencia a partir del objeto a, pero esta vez es uno de los banquetes de Erasmo el Dispar convivium (el banquete desigual) el que le decide a hablar del banquete de los analistas. Miller se reconoce en el papel de Espúdeo el Diligente que quiere agradar a todos los convidados a su banquete lo que le dá la oportunidad de reconocer que semejante tarea es imposible.

Aparece pues el problema de la selección: ¿quién está invitado al banquete de los analistas?. La selección se hacía primero por el reconocimiento de los pares, pero Lacan intentó introducir otro principio de selección a partir de los resultados de un análisis, esta selección, llamada pase, se haría por sí misma, por una transformación del sujeto debido a su análisis. Pero esta transmutación subjetiva debía tener la posibilidad de hacerse reconocer, se trataba de hacer reconocer una disparidad y aquí fallaron los reconocedores apresurados a creerse pares.

En 1953 Lacan realizó una escisión en la Sociedad Psicoanalítica de París pensando que esto significaba permanecer en el banquete de Freud. En 1964 lacan creó su propio banquete, la Escuela Freudiana de Paris, que se disuelve en 1980 creando la Escuela de la Causa Freudiana.

Miller nos remite a 1964, al seminario de Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, cuando se produjo, tres días antes de la última lección de Lacan, la creación de su Escuela, en la que todavía estamos.

Clínica y política

El acceso al banquete de los analistas es reservado. Escuela era el nombre de su banquete de los analistas. Miller dice que hay que recuperar la virulencia clínica del concepto lacaniano de Escuela. La salida que Lacan encontró a la coyuntura histórica en la que estaba en el psicoanálisis, y que distingue una Escuela de una sociedad, es haber invitado a los no analistas, quiere decir que no es tan solo para los especialistas. Esto impone otra topología, en la cual el afuera pase adentro en una posición de extimidad. Lacan ya no hablará para el interior, reservará para el interior precisamente el pase.

Hay un saber que solo puede inventarse si se pagó por él, pero solo vale como saber si se puede transmitir a aquellos que no tienen la experiencia, es lo que significa la transmisión del psicoanálisis y hace de la Escuela la antinomia del colegio.

El deseo del analista

Lacan desdramatizó su excomunión al mostrar que lo que estaba en juego no era su propia persona sino el rechazo del concepto en psicoanálisis, para responder al rechazo Lacan articuló su seminario de 1964 Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis.

A propósito del concepto se distinguen dos términos: intensión y extensión, Lacan utiliza este binario en su Propsición del 9 de Octubre sobre el psicoanalista de la Escuela donde introdujo el concepto de pase.

En el seminario 11 Lacan destaca el término concepto e indica al mismo tiempo que podría no resultar completamente adecuado para lo que ocurre en psicoanálisis, esto le llevará mas tarde a reemplazar el concepto por el matema que ya no obedece a la lógica de la intensión y la extensión y se pregunta Miller: ¿podemos afirmar que lo que Lacan llamó rechazo del concepto hoy se traduciria por el repudio del matema?, alerta así mismo del peligro de que el uso del matema, hecho para contrariar la noción de iniciación, para producir una transmisión integral, al mismo tiempo sea capaz de alimentar, de reconstituir una iniciación y que los Escritos de Lacan se transformen en un libro mágico, cuya secta deberíamos formar ¡la pequeña secta de la intensión!.

Lacan propuso que se califique al matema de nueva versión del retorno a Freud. En el seminario 11 habla de este retorno, y no sólo para psicoanalistas, y de su trabajo a partir de esa fecha: "Esclarecer lo abrupto de lo real" en el campo freudiano, entendiendo este campo como un legado de Freud que hay que hacer fructificar. Lacan constató que Freud estaba muerto en el hecho de que su creación, la Asociación Internacional de Psicoanálisis, había degenerado y necesitaba volver a lo que Freud había querido en el psicoanálisis y planteó la cuestión del deseo del analista.

Las bodas del goce y el saber

Miller habla de su viaje a Granada y su conferencia en la Madraza en la que trae las referencias de Lacan a Spinoza en cuanto a lo que la ética del psicoanálisis y la de Spinoza comparten: el hecho de fundarse en un no ceder, en perseverar en su ser.

Miller se pregunta si Lacan habría fundado su Escuela si no hubiera soñado con que los analistas fueran de algún modo como los justos spinozistas, hombres libres capaces de entenderse entre sí y se refiere a la perspectiva del pase que supone que la interpretación del síntoma, el atravesamiento del fantasma permite la desvalorización de estos términos y no su santificación, y que más allá del fantasma uno podría entenderse.

Aunque Lacan había perdido la esperanza de que los analistas llegaran a ese punto, pero sería al menos un remedio que los analistas dejaran de valorizar "santamente" el coloquio entre sí y admitieran de manera esencial al no analista, que es el único que puede fundar la transmisión del psicoanálisis.

Miller se pregunta qué es el saber analítico y habla de la confusión entre el saber de los analistas (sobre el inconsciente como saber) y el inconsciente como saber, que fuera un saber del mismo tipo llevaría a interpretar sin parar. El inconsciente es un saber donde se busca de manera loca algo que no se puede encontrar y que no puede no buscarse. Lo que se encuentra en la búsqueda de este saber es un goce y una repetición, la repetición es el segundo de los conceptos fundamentales después del inconsciente.

V Ignorancia, trabajo, pereza, producto

Lacan definió el inconsciente freudiano como un saber y este inconsciente así definido, siguiendo a Spinoza, es un goce.

Cuanto mas trabaja el inconsciente mas haraganea el sujeto. Miller muestra como el discurso analítico coloca al sujeto del inconsciente en el lugar del trabajo y al inconsciente se le hace descansar colocándolo en el lugar de la pereza. A la inversa que en el discurso del amo que es el discurso del inconsciente dónde este trabaja obedeciendo el principio de placer produciendo un plus de goce.

VI El deseo del padre

Miller diferencia la posición de Freud que admite y conoce su posición paterna en el psicoanálisis de la de Lacan en el seminario 11 concebido para exponer que el analista no es un padre, no es el gran Otro sino que ocupa el lugar del objeto a.

En el momento en que pasa más allá del Nombre del Padre, uno se ocupa del deseo del padre y precisamente de la causa de su deseo, entonces Lacan puede sostener que, en definitiva, los cuatro conceptos... tratan sobre el deseo como objeto en Freud. Es en este momento de su excomunión, en que se reclama freudiano, que Lacan empieza una discusión fundamental con Freud no solo para cuestionar la organización institucional sino que problematiza mas profundamente la organización de la experiencia analítica freudiana en tanto que carece, evita lo que en esa época él llama objeto a, no dando el valor que convenía al concepto de acto.

VII Los cuatro conceptos

La creación de la Escuela Freudiana de Paris (1964) es solidaria del cuestionamiento del Nombre del Padre ya lo sugiere el título que pensaba dar a su seminario 11 "Los nombres del padre". Inconsciente, repetición, transferencia y pulsión son nombres que debemos al padre Freud, pero en el horizonte de este seminario aparece cierta sustitución de Freud por Lacan, cierta metáfora.

Miller hace un comentario sobre los cuatro conceptos freudianos y como Lacan desarrolla el matema para proponerlo en su lugar.

VIII El Nombre del Padre o cómo valerse de él

Miller en este capítulo vuelve a la cuestión del lazo social entre los analistas.

La estructura del cartel muestra cómo servirse del lugar estructural del Nombre del Padre, del al menos uno, es lo que permite prescindir de él. Esta es la propuesta para un nuevo tipo de sociedad analítica. También se introduce la cuestión de la disolución que hoy se descubre como necesaria, la cuestión es como valerse de ella. Y la transferencia de trabajo que es para Lacan la única vía por la que la enseñanza del psicoanálisis puede transmitirse de un sujeto a otro, el trabajo de uno que induce al trabajo en otros, esa es la Escuela.

IX La enseñanza del psicoanálisis (desarrolla lo anterior)

X Transferencia de trabajo

Trabajo que se transfiere de un sujeto a otro. Pero, ¿el analista trabaja?, está en el lugar de la pereza pero su presencia sostiene el acto analítico, pero no es el trabajo del analista lo que se transfiere, se trata de una inducción y para inducir un trabajo es necesario que algo quede por hacer.

 

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