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Sede de Málaga de la ELP Los obstáculos en la formación del analista. Entre semblante y real Rodolfo Pujol Ríos Málaga |
Introducción. Entre semblante y real es un artículo de Miller expuesto en el Seminario hispano parlante realizado en Caracas en 1992 que daba una orientación para el trabajo a realizar en el próximo encuentro internacional sobre "La conclusión de la cura". Es un texto sobre la lógica de la cura, sobre el trayecto de la experiencia analítica y donde sitúa un imposible relativo cada vez que se atraviesa y cae un semblante amo, hasta llegar a la reducción en la cura, a ese imposible absoluto que es la consistencia del objeto a. Lo tomo como referencia porque el mismo mostraba momentos de franqueamiento, de obstáculos en el curso de una cura y, a mi juicio, era un modelo para reflexionar sobre la formación del analista. He elegido esta perspectiva para tratar la formación del analista, pues ya ha existido un Seminario "De la identificación a la desidentificación". Si bien la formación del analista y su producción no son equivalentes, como lo señala el Comité de Acción de la EU, a mi juicio, existe entre ambos trayectos un anudamiento. Las categorías de semblante y real en la última enseñanza de Lacan establecen una antinomia, una discontinuidad y una mutación a partir del Seminario 18, hasta el Seminario 20, como lo señala Miller en el Seminario "El partenaire síntoma y la experiencia de lo real en al cura analítica", a partir de lo cual se extrae una nueva escritura donde se invierte el movimiento anterior donde se trataba que hay un real dominado por un semblante, un real que obedece a las leyes del semblante. La mutación establece un real que no sólo domina sobre el semblante, sino que excluye toda clase de sentido. Lacan introduce esta categoría a partir del Seminario 18 "De un discurso que no fuese del semblante" llegando a la conclusión que no hay discurso que no fuese del semblante, llegando a modificar el lugar del analista en el discurso analítico de agente a semblante de a, pero con el desarrollo de la categoría del semblante, Lacan no se refiere solamente al cambio introducido en el discurso analítico, sino que establece una concepción más amplia que posibilita la coagulación (de lo simbólico y lo imaginario) de un conjunto de relaciones en la estructura, dado que por su afinidad con lo simbólico delimita su posición determinante. Miller en "La naturaleza de los semblantes" coloca del lado de esta categoría, el nombre del padre, el falo, el sujeto supuesto saber, la verdad, el objeto a, el goce fálico, etc., señalando dos cambios en la enseñanza de Lacan, la antinomia antes señalada entre semblante y real y el cambio en el concepto de objeto a, en relación a como lo había desarrollado en el Seminario 11, pasando a ser un semblante. Hay también un cambio en la categoría de lo real como fuera de sentido (ver Freudiana 32 y 33 artículo de Miller). En esta antinomia hay un obstáculo que afecta a la formación del analista y que Lacan lo señala en la "Proposición": "... hay un real en juego en la formación misma del psicoanalista". Es en este sentido que elaboré un artículo, a solicitud responsable de "La Gaceta del Consejo", que se publicó en octubre de 2001 "La ciencia, el psicoanálisis y la formación del analista". Lacan construye un real propio del psicoanálisis, en una intensa reflexión con el partenaire que es la ciencia, un real de donde emerge el deseo del analista como un deseo inédito, que dará lugar al acto analítico y a la certeza del mismo. Abordaba la formación del analista como una formación sintomática según la última concepción del síntoma en la enseñanza de Lacan, desarrollada por Miller en el Seminario sobre el Síntoma, que dictó en Barcelona en 1996 y en Madrid en 1997, y que aparece publicado en "Freudiana" número 18 y "Pliegos" número 6, abandonando esta investigación por otra, que daría más cuenta del trayecto de formación del analista. Cambio de perspectiva. Manteniendo la línea del psicoanálisis y su partenaire (la ciencia), de la cual Lacan sacó intenso provecho, para la intervención en el espacio central de la sede de Málaga retomé "hay un real ..." no ya desde la perspectiva de la invención del dispositivo del pase y de la nominación de AE por este procedimiento, en el que el analizado dé cuenta del mismo, sino situar a este real en diferentes momentos del trayecto de formación del analista, y que tratamiento se da a ese real que se encuentra en la cura y en la formación, que según Esthela Solano: "es donde se aprecia una voluntad de formalizar, a partir de la experiencia realizada, ciertos aspectos de la cura, suficientemente importantes para que den materia a un saber transmisible, y destinado a ser sostenido en el campo de la institución analítica", y continúa "que es un anhelo científico extraído de la clínica de su propio caso y anudado a su modo partiruclar de relación con la escuela, es decir, al punto donde él está a la causa analítica", fue lo que me condujo a la lectura de los siguientes textos: Caso D: intento de ser psicoanalista G.Maeso Escansión Nº 1- 1984, J.A.Miler - Respuesta a Bernardino Horne Acentos Nº 11, los Informes del Cartel del Pase D por Estela Solano Uno por Uno Nº 46, H.Cid Saber textual, saber referencial Acentos Nº 20 y el Informe del Cartel del Pase D2 de la EEP Revista Psicoanálisis Nº 1, las Jornadas de la EOL Incidencias memorables en la cura analítica, que dan cuenta de este real en juego y que termina de consolidar esta perspectiva la conferencia de Graciela Brodsky en Madrid. Voy a tomar como referencia el Informe del Cartel D2 del Pase de la EEP, 1997-1999, pues este informe refleja una elaboración de parte del Cartel después de varios años de funcionamiento de la entrada por el Pase, pues es en el dispositivo un lugar privilegiado para dar cuenta de este real en juego en una cura analítica como así también en el trayecto de formación del analista y que tendrá consecuencias en ese sujeto. Cito el siguientes párrafo: "en primer lugar se puede decir que hay una prueba del análisis cuando en el curso del recorrido relatado se da testimonio de un momento, al menos, en que el acto del analista ha "desbaratado (derangè), la defensa del sujeto. Desbaratar la defensa del sujeto implica una ruptura fundamental del modo particular del sujeto de responder a lo real", es en el Seminario "La experiencia de lo real en la cura analítica", en sus primeras ocho lecciones, Miller además de referirse a la antinomia del semblante y lo real, ubica la represión del lado del semblante y la defensa del lado de lo real, y prosigue el informe: "si bien es cierto que un análisis en curso, que no ha sido llevado hasta sus últimas consecuencias de conclusión, no da testimonio de la demostración de lo real como límite lógico del desciframiento, no obstante, cuando hay análisis y éste está orientado hacia lo real, la realización del inconsciente en juego deja entrever, incluso predecir, la perspectiva de una demostración en la que se pueda concluir que el modo propio del sujeto de gozar con el inconsciente no era otra cosa que una invención, un "bricolage" que cubría lo imposible de representar". Estos párrafos citados dan cuenta de un real en la experiencia analítica y trasladable al recorrido de la formación del analista, y la respuesta a este encuentro (tyche) se puede resumir en dos formas: en una el sujeto toma ese encuentro como una exigencia de formalización de su caso, que no sutura su división subjetiva, y que produce un relanzamiento de la experiencia analítica por un lado, y de su formación por otro, otra respuesta que se ha dado y que ha llevado a la suspensión de la entrada por el pase, es la búsqueda de una autorización, de un reconocimiento, de una acreditación. Esta es un fórmula que en la clínica del dispositivo se puede denominar como una sutura de la división subjetiva, es el momento delicado, del que nos ha hablado Graciela Brodsky, que luego de producida la división subjetiva, existe el riesgo de un cierre y una deriva a la psicoterapia, a la psiquiatría, la política, etc. Es en la lectura del caso D, intento de ser psicoanalista, que nos muestra la utilización del semblante del sujeto supuesto saber, identificándose el practicante al mismo, que lo conduce al horror al acto analítico, horror que no es una fatiga ni una desgana, es un deslizamiento que va del análisis del sujeto supuesto saber como modo operativo al lleno de saber como impostura de la transferencia, horror al acto fundado a la sutura de la división subjetiva. Esto obstaculiza el pase del horror al acto al acto analítico. Es pertinente recordar que Lacan, en 1967, año que inicia el Seminario del Acto Analítico, escribe la "Proposición" y en diciembre de ese año redacta un texto llamado "La equivocación del sujeto supuesto saber". Esta serie de textos en tan breve tiempo señalan, a mi juicio, una preocupación implícita de Lacan en la formación del analista. Es en este sentido importante señalar que cuando Lacan escribe la "Proposición" y a los dos meses escribe "La equivocación del sujeto supuesto saber", Miller señala que la palabra equivocación no traduce de manera adecuada la palabra francesa "meprise". Dice que prise significa captura, toma, presa y meprise se refiere a lo que se escapa, a ese esfuerzo de captura, y que la mejor traducción es el escapismo del sujeto supuesto saber, lo que escapa al sujeto supuesto saber, el analista está determinado por algo escapa, un punto de fuga. En la formación analítica la relación con el saber no es de captura, sino de imposibilidad de cernir todo, la imposibilidad de capturar todo saber, un agujero en el saber, hay una falla, un vacío sobre el que se asiente la posición del analista. Ello implica un punto de fuga. Es así que en el trayecto de formación se encuentra con el nombre del padre y el sujeto supuesto saber , que son dos maneras distintas de cubrir este vacío, la hiancia en la cual está suspendida la posición del analista Es por esto que Miller se refiere a que la formación del analista es una formación con puntos de fuga que exige la mutación subjetiva en oposición a éstas tenemos las formaciones que tienen un punto de capitón. El mantenimiento de la brecha ( ) entre la causa y el efecto-de-formación, también permite pasar del saber textual, que es un saber producido por la cadena significante, a un saber referencial que concierne a los efectos del lenguaje, y que apunta a lo imposible de decir absoluto, que da la consistencia lógica del objeto a. La significación que ocupaba el lugar de referente latente, a ese lugar de la significación vendrá el objeto a que ocupa el lugar de referente a secas. Esto implica un franqueamiento en el trayecto de formación, una superación del obstáculo, que modifica la posición del analista como sujeto barrado a semblante de a ( $ à a). La práctica analítica lleva al olvido cuya causa es la represión. En este sentido es importante el trabajo realizado en la EOL y en sus últimas jornadas tituladas "Incidencias memorables en la cura analítica" que invitaba a los practicantes a ser un ejercicio de memoria sobre su trayecto de formación, cuales habían sido los franqueamientos, las mutaciones, los encuentros, que habían marcado este trayecto y los momentos fecundos que habían mantenido la hiancia sin cerrarla y en una orientación a lo real. De estos testimonios se deduce que la formación del analista está marcada por una discontinuidad. Lo expuesto hasta el momento se puede sintetizar en los matemas que nos transmitió Graciela Brodsky: un encuentro (tyche) que produce un a falla en el saber S(A/) significante de la falta en el Otro à $ sujeto barrado que se produce como respuesta a lo real que puede tomar diferentes destinos (psicoterapia, psiquiatría, etc.) à a punto de falla donde se asienta el lugar del analista. Los obstáculos en el trayecto de formación también los podemos formalizar de la siguiente manera:
obstáculos que pueden ser atravesados por momentos fecundos. Haré referencia al texto de Mauricio Tarrab, miembro del Comité de Acción de la EU, con el cual estoy plenamente de acuerdo, que manifiesta el riesgo de "ubicar "el sistema de formación" a partir de un saber asegurado, define la formación como una "empresa de dominación del goce a partir de un saber". Lo que significa formarse a partir de tal concepción, pone la demanda institucional en el primer plano, lo que anuncia un deslizamiento de discurso y un desenfoque del problema principal de la formación". Por otro lado leemos en su informe que la tensión formación-de-formación no se resuelve, lo real no se agota, más bien nos agota, y para afrontarlo el analista debe estar más del lado del sin forma, el objeto a, que del formado. Debe estar dispuesto a aprender entendido esto como a-prender, como dice Heidegger, que se dirige a lo no sabido. Una formación agujereada que se apoya sobre un real, y que tiene como horizonte el deseo del analista a advenir, y un saber-hacer-ahí con su síntoma, que cada quien deberá inventar. Deseo concluir con dos citas, la primera del testimonio de Leonor Fefer, AE de la EU, que recientemente estuvo en la ciudad de Málaga, que en su testimonio publicado en "El Caldero de la Escuela" Nº 82, titulado "Eso que pasa", dice en un párrafo: "en este recorrido el sujeto llega a un imposible de decir, conmoción que no puede poner en palabras: descubrimiento de que no todo puede ser dicho, que la palabra no alcanza a decir la cosa. Experiencia de la significancia como resto de la significación, que se encarna pero que es imposible de decir-se, irreductible al que se llega cuando se han triturado todos los semblantes y se consentido a la pulsión, que por su empuje vuelve ahora, sobre la división subjetiva introduciendo Otra satisfacción" Y con otra de Miller cuando reflexiona sobre el psicoanálisis, los psicoanalistas y los desafíos de la época actual que los que están confrontados, en donde el tema de la formación está presente de manera implícita, es un texto aparecido en "La lettre mensuelle" de la LECF Nº 201: "Cuando más aprendemos a hacer con la naturaleza, menos sabremos hacer con la cultura, con los productos de nuestra acción, cuando más sabios, inteligentes, eficaces somos nosotros, nuestra debilidad mental se pone más en evidencia. El concepto de debilidad mental va más lejos que el de inconsciente. Podemos decir que el inconsciente en una elucubración del saber sobre nuestra debilidad mental. La ciencia hace que la debilidad mental crezca. Nosotros no sabemos hacer con la naturaleza, y menos todavía con los nuevos objetos que produce la civilización con los cuales ella nos embrolla. Esta debilidad produce nuestro extravío, ella enloquece nuestro goce, ella es el motivo de nuestras tristezas y de nuestras rabias, ella es la causa de los síntomas, ella causa estragos. Verificamos todos los días su actualidad. Ella es la actualidad. Un psicoanálisis no triunfa sobre la debilidad mental, pero el puede hace que sepamos un poco mejor desenvolvernos (savoire y faire) con lo real que no tiene sentido. Lo real tendría que hacernos menos mal. Es lo que siempre hemos deseado. Este dolor es lo que siempre hemos anestesiado. Es de este real que nos hemos siempre defendido. Se trata para el psicoanálisis de encaminarse hacia otra ruta: la de volverse (devenir) más real, la de volverse (devenir) "uno mismo" más real. Dejarse guiar por el puro real. He aquí lo que la enseñanza de Jacques Lacan nos permite hoy día de entrever. Con Lacan, no después de Lacan." Para estar a la altura de estas dos citas son necesarios analistas formados en el principio de no retrocedar ante lo real de nuestra época, un real que no tiene una cara amable.
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