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Espacio Central
Sede de Sevilla de la ELP LAS PRIMERAS INSTITUCIONES PSICOANALÍTICAS Y LA FORMACIÓN. EL INSTITUTO DE BERLÍN.(1)Miguel Ángel Sánchez Hernández |
"A partir de 1902 se congregó en derredor mío cierto número de médicos más jóvenes, con el propósito manifiesto de aprehender, ejercitar y difundir el psicoanálisis." Con estas palabras comienza el capítulo segundo del artículo de 1914 de Freud "Historia del movimiento psicoanalítico". Y así comienza el tortuoso camino de la asociación y posterior institucionalización del movimiento psicoanalítico. Intentaré hacer un recorrido histórico hasta la formalización y unificación lograda, en cuanto a la formación, con los "cursus" del Instituto de Berlín.Este recorrido no es ni uniforme, ni fácil, y va del grupo entusiasta e idealista de las noches de los miércoles, de ese verdadero banquete socrático impregnado del espíritu vienes de principios de siglo, hasta la burocratización institucional puesta a funcionar de manera unificadora en el congreso de Bad Hombourg en 1925, con el peso del Instituto Psicoanalítico de Berlín y de su mayor artífice Max Eitingon. "Veladas psicológicas de los miercoles", así es como se denominaban inicialmente estas reuniones en el piso de Freud, pasando más tarde a llamarse "sesiones del miércoles por la noche". No pienso gratuito este cambio de denominación, puesto que ya indica un giro en estas reuniones en forma e intenciones. Estas veladas parten de una idea de Wilhelm Stekel; Freud invita mediante postales a cuatro personas para formar un circulo de discusión entorno al psicoanálisis, siendo estos además del nombrado Stekel, Alfred Adler, Rudolf Reitler y Max Kahane. De manera también notoria los dos primeros no eran médicos. Adler, socialista militante e interesado científico y Stekel que fue el primer "enfermo" de Freud que se hace psicoanalista. Elisabeth Roudinesco señala que "su cura da testimonio por anticipación de lo que será, en las instituciones analíticas, el fracaso crónico de la transmisión y la formación didáctica".(2) Peter Gay en su biografía de Freud nos dice de este grupo que "eran más o menos un sustitutivo de Fliess, y le brindan parte de los aplausos que había esperado lograr con la interpretación de los sueños"(3). Pienso que no solo eso, aunque el ambiente de adoración hacia su persona en esas reuniones invitada a la recreación narcisista, él tenía muy firme su idea de consolidar y abrir el psicoanálisis al mundo de su época y para ello era necesario este comienzo de asociación. Stekel, en su autobiografía, describe aquellas primeras reuniones como fuentes continuas de inspiración, "saltaban chispas de nuestras mentes y cada noche nos aguardaba una revelación". A las nueve de la noche daban comienzo, todos situados alrededor de una mesa oval, tenían la obligación de tomar parte en la discusión todos, sin derecho a leer textos preparados. Dentro de una urna se introducían los nombres de los participantes y el azar dictaba quien comenzaría la conferencia seguida por la discusión. Esta discusión abarcaba un gran espectro de cuestiones, desde la telepatía hasta el Altísimo. Crítica de libros, especulaciones sobre psicoanálisis aplicado, presentaciones clínicas y problemas teóricos. También se referían a sus propios problemas, a su vida privada, se interrogaban sobre sí mismos, sobre su infancia, sus padres, todo impulsado por el deseo de comprender a sus semejantes. Hay que saber que en 1902 solo Freud era psicoanalista, fue en 1904 cuando empiezan a ejercer Stekel y Paul Federn, para ser profesionales del psicoanálisis la mitad de los miembros de la Sociedad en 1908, todos analizados por Freud y Federn. Estas primeras curas no supusieron un cursus ni un principio didáctico, eran pioneros en una práctica aun no codificada. Una formación sin reglar. Inventaban día a día la técnica del psicoanálisis, la clínica de la cura, la exposición de casos, la constelación conceptual de la doctrina. "Resulta difícil precisar cuándo fue perdiendo su encanto el idilio de los miércoles"(4), pero eso ocurrió; los síntomas eran lanzados como bombas para despedazar el carácter del enemigo, se llegaban a intercambiar insultos graves, y la psicopatología personal se convertía en un arma letal, se hablaba tanto del "puñetero" Stekel, como del "erotismo anal" de Jung. Peter Gay dirá en su biografía a propósito de esto, "Después de todo, entre los hombres que en esos años heroicos de exploración invadieron sin tacto alguno y confiadamente los santuarios más íntimos de los demás, y también los propios, ninguno había sido analizado (el tratamiento de Stekel por parte de Freud fue breve, y jamás llegó a terminarse)." (5) Una decisión del grupo que lo hizo acceder a otro estatuto es cuando, en 1906, Otto Rank es designado como secretario a sueldo, encargado de registrar la asistencia, controlar las cuotas y levantar las actas detalladas de las sesiones. Como dirá Roudinesco, "El cenáculo se convirtió en un lugar de memoria"(6). Comenzaba así la transformación de "la horda psicoanalítica salvaje" como la llamaba Roustang, en una sociedad burocrática de analistas. Comenzaba la ingrata y tortuosa tarea institucionalizadora. En 1907 la Sociedad tenía veintidós miembros activos, y Freud anunció su disolución. Un tiempo nuevo. Expansión y profesionalización "A partir de 1907 cambió de pronto, inesperadamente, la situación", esto señala Freud en su artículo sobre la historia del movimiento psicoanalítico.(7) Pero pienso que no fue tan inesperadamente el paso hacia la institucionalización, se hizo necesario para Freud y su idea de extensión y salvaguarda del psicoanálisis. Pero este paso de horda salvaje a sociedad de psicoanálisis se produce a fuerza de disoluciones y refundaciones. La disolución llevada a cabo por Freud a través de una nota circular realizada desde Roma el 22 de septiembre de 1907, tenía también la intensión de resolver los conflictos que ya habían aparecido en el grupo de los miércoles, dando la oportunidad a miembros digamos conflictivos la oportunidad de una salida digna, no por la expulsión. Pero el tiro salió por la culata, no hubo ninguna deserción de las deseadas. Adler y Stekel continuaron participando. Freud propone repetir este acto de disolución cada tres años. En esta misma nota se propone la fundación de lo que será la primera institución del mundo, la Asociación Psicoanalítica de Viena, se disipa entonces la fiebre inicial, en beneficio de la razón institucional, "la Academia sucedió al banquete"(8). Se oficializó y se concretizaron los fines de la Asociación de la forma siguiente: "Estudio y promoción de la ciencia psicoanalítica fundada por Freud, tanto en su calidad de Psicología pura como en su aplicación a la medicina y a las ciencias del espíritu, y mutuo apoyo de los asociados en cuanto a la adquisición y difusión de los conocimientos Psicoanalíticos."(9) El cambio se hizo evidente, a principios de 1908 la Asociación se reforman los procedimientos, los asistentes a las reuniones de los miércoles, día que se mantenía por respeto a la tradición pero ya no en casa de Freud, si no en una biblioteca comprada por el grupo, no están obligados a participar en las reuniones, ya será voluntario, se autoriza el silencio, ocurre que sólo algunos participantes tenían autoridad, y hablaban en presencia de discípulos, oyentes silenciosos. Unos trabajan y otros miran. Aparece una jerarquía de maestros y alumnos. Se debate una propuesta relativa a la abolición del "comunismo intelectual", en adelante cada idea sería considerada propiedad privada de quien la presentara. Freud propuso una solución de compromiso: que las aportaciones de cada miembro fueran tratadas como él deseara, como posesión común o suya propia; él mismo, declaró, seguía dispuesto a considerar todo lo que había dicho como de dominio público. (Véase 5 de febrero de 1908. Protokolle, I, pag. 284-85). A principios de 1908 Max Graf observó con tristeza: "ya no somos la fraternidad que alguna vez fuimos"(10) 1910. Asociación psicoanalítica Internacional. Un paso más y otra etapa Se cumple lo propuesto por Freud desde Roma y a los tres años se disuelve la Asociación Psicoanalítica de Viena para refundarse una nueva integrada en la naciente IPA. En esos momentos la Sociedad de Viena tenía cincuenta y ocho miembros. Pero ya no quedaba nada de la antigua Sociedad de los Miércoles, como dice Roudinesco: "la Academia se había convertido en una institución, entregada a disputas de escuela"(11). En esos años y en los próximos se fundan sociedades en Zurich, Berlín y New York. El mundo psicoanalítico se extiende y sus escisiones y disidencias llegan. En 1918 las Actas concluyen y Viena deja de ser el centro neurálgico del psicoanálisis. A la par, en ese mismo año, en el congreso celebrado en Budapest se presenta una moción requiriendo que los futuros analistas hagan obligatoriamente un análisis, pero pasan 7 años antes de que se instaure la regla. En estos años los analistas empezaron a fundar sus propios centros para formar a novicios, pero de una forma poco reglada y hasta despreocupada. A medida que pasaron los años, Freud depositó cada vez más sus esperanzas en el extranjero y los extranjeros. Y entre ellos aparece Max Eitingon, personaje fundamental en el movimiento psicoanalítico, no por su contribución teórica, sino por su labor institucionalizadora y reglamentadora en la formación de los analistas. Max Eitingon. La Policlínica y el Instituto de Berlín Como nos señala Poul Roazen, "resulta difícil decir muchas cosas sobre Eitingon, ya que no era ni buen profesor, ni buen orador (era tartamudo) y no escribió prácticamente nada"(12), su importancia viene por su dedicación principal a establecer normas didácticas para la IPA. Acaudalado judío ruso, enteramente adicto a Freud, cuyo deseo u opinión eran decisivos para él, según nos dice Jones en su Biografía de Freud. Conoce a Freud en enero de 1907 cuando viaja a Viena para hablarle de un enfermo cuyo tratamiento se presenta delicado, y tuvo lugar lo que podía considerarse el primer análisis didáctico de la historia, análisis realizado de una forma poco convencional: los dos salían a pasear por la ciudad y Freud lo analizaba mientras caminaban. En 1909 Eitingon se instala en Berlín como alumno de Freud y en ese país permanece y realiza su trabajo hasta 1933 que se instala hasta su muerte en Jerusalén. Su poder en el seno del movimiento psicoanalítico no cesó de crecer desde su llegada. Dirigió cada vez más los congresos, dirigiendo la burocratización del movimiento freudiano. Entre 1927 y 1932 fue presidente de la IPA y en 1925 presidió la International Training Commission, encargada de la armonización de las reglas del análisis didáctico en el mundo. Pero fue en 1920 cuando pone en práctica el sueño freudiano de un psicoanálisis social, expresado en el congreso de Budapest de 1918. Y crea junto a Abraham y Ernst Simmel en unos locales de la Potsdamer Strasse acondicionados por Ernst Freud, la Policlínica Psicoanalítica de Berlín, en el marco de la cual se pone a funcionar el Instituto Psicoanalítico. Con esto se conseguía aunar, como refleja Anna Freud en 1970 en la reedición de "Diez años del Instituto psicoanalítico de Berlín", el ineludible entrelazamiento entre tratamiento, enseñanza e investigación que caracteriza la existencia de cualquier instituto psicoanalítico actual. En 1923 Freud deja claro su agrado y deseo por el Instituto de Berlín: ".... mi anhelo de que también en otros lugares no tarden en hallarse personas o entidades que, siguiendo el ejemplo de Eitingon, den vida a institutos similares"(13). Para él la creación de tal Instituto era imprescindible. "Los Institutos como la Policlínica de Berlín son los únicos... que permiten formar un número mayor de analistas capacitados, en cuya actividad hemos de ver la única protección posible contra el daño infringido a los enfermos por individuos inexpertos o ineptos, sean profanos o médicos"(14). Freud en el prólogo del folleto "Décimo aniversario del Instituto Psicoanalítico de Berlín" le otorga tres funciones de tremenda importancia al instituto de la Policlínica:
Es decir, hacía posible y accesible el psicoanálisis a un mayor número de personas, y además provee un centro de enseñanza, formación y práctica psicoanalítica supervisada. Para Eitingon corresponde al Instituto garantizar que la práctica de tal analista se deba a su formación, así como decir quién es psicoanalista y quién no lo es. El Instituto es responsable ante el público, al que debe proteger. Trátese de una concepción de instituto que se preocupa no sólo con la existencia del psicoanálisis y la formación del analista, sino con su estatuto profesional y con la defensa de este estatuto frente a los no cualificados. En este marco se producen discusiones apasionadas entorno a la formación de los analistas, la distinción entre análisis didáctico y terapéutico, el análisis de control, la duración de las sesiones y de las curas, y la terapia gratuita. Berlín se convertiría en la década de los años veinte en el centro del psicoanálisis mundial y ofrecía el mejor sistema de enseñanza. Para un analista era el lugar donde se debía estar. Como nos señala Roazen "Viena no contó con un Instituto en funcionamiento hasta 1925 y nunca tuvo tanto éxito como el de Berlín: por el número de candidatos, por la calidad de su labor o por sus recursos financieros."(15). Berlín toma la iniciativa y en 1923, por primera vez en el mundo, el cursus analítico fue sometido a las tres prescripciones sistemáticas que se extendieron e hicieron obligatorias para el resto de la IPA pocos años después: análisis didáctico, enseñanza teórica, análisis de control. Según relata Siegfried Bernfeld, analista californiano que escribió un manifiesto contando cómo se había formado el Instituto de Berlín, y que Mustafa Safouan recoge en su libro: "Jacques Lacan y la cuestión de la formación de los analistas", en el invierno de 1923 el grupo berlinés toma la iniciativa de recomendar a los miembros de su grupo, la necesidad de iniciar un análisis personal. Como se conocían entre ellos, invitaron a Hans Sachs a venir de Viena, y que se especializara en análisis de analistas, tanto para los que estaban establecidos como para los que se iniciaban en la práctica. De esta forma Sachs se convirtió en el primer analista didáctico. Al no ser médico, Sachs tenía una experiencia terapéutica muy limitada. Pronto se dio cuenta que le era muy difícil conducir los análisis y que debía supervisar el trabajo terapéutico, discutiendo de esta forma las cuestiones teóricas y técnicas. De esta forma nació el procedimiento que todos los analistas han seguido desde entonces hasta el presente. Un año más tarde se regula por la Comisión de Enseñanza de la Sociedad de Berlín que todo candidato al programa de formación debería someterse a: que la comisión acepte o rechace irrevocablemente al candidato según la impresión recibida en el curso de tres entrevistas sucesivas; el candidato debe tener un análisis personal de seis meses como mínimo, la comisión designaba al didacta y con el consejo de este la comisión decidía el momento en que el análisis estaba lo suficientemente avanzado para permitir al candidato participar en etapas ulteriores de la formación; aparecía otra vez la comisión para decidir cuando el análisis podía ser considerado como terminado, aún más, el candidato debe dirigirse por escrito a la comisión, comprometiéndose a no llamarse analista antes de admisión formal en la Sociedad. En cuanto a la enseñanza teórica se elaboró un cuidadoso programa de estudios. Este incluía la teoría general del psicoanálisis, sobre los sueños, sobre la técnica y sobre la transmisión de conocimientos analíticos en general, así como temas más generales, como la aplicación del psicoanálisis al derecho, la sociología, la filosofía, la religión y el arte. Evidentemente se requería la lectura de la obra completa de Freud. No todos se convertían en psicoanalistas, se distinguía entre candidatos y oyentes. Los candidatos recibían una formación completa para la carrera psicoanalítica, mientras que los oyentes, en su mayoría pedagogos y legos interesados, esperaban aplicar en sus profesiones los conocimientos analíticos que lograran asimilar. Etingon en una sesión preliminar en el congreso de Hombourg, plantea a los representantes la necesidad de unificar la cuestión de la formación de los diferentes países, intentando acercarlo evidentemente al modelo berlinés en detrimento de la ciudad y manera Vienesa (menos rígida y más abierta), y al fin consiguiéndolo. Con esta intensión presenta tres proposiciones:
Entonces se podrá afiliar a la IPA todo candidato que haya recorrido un cursus completo, regulado por las sociedades locales, sometido al organismo internacional. Propone también que se creen comités locales que evalúen las posibilidades del candidato. Y la designación de analistas instructores(didactas) y supervisores (controladores). Decantándose aquí también por una forma de supervisión realizada en Berlín, a diferencia de Viena: el instructor no es el mismo que el supervisor, así la garantía sería mayor. Todo esto se acuerda y se adopta en el congreso de Bad Hombourg en 1926, creándose una Comisión Internacional de Formación, esta comisión generó disputas con instituciones ansiosas de conservar su autonomía, pero sin embargo, ayudó a formalizar los requerimientos para la candidatura y la formación de los analistas. Después de Bad Hombourg señala Roudinescu "falta solo decidir la duración de las curas y por fin el tiempo de las sesiones"(16). En cuanto a esto vale señalar lo comentado por Eitingon en el informe sobre el Policlínica de Berlín en el congreso de 1922 en esa misma ciudad; dice que el tiempo fue uno de los problemas centrales en la experiencia de la Policlínica, intentaron tener sesiones de media hora, pero fue pronto descartado argumentando que esto no era posible más que en un número limitado de personas capaces, incluso en la neurosis, de tener una disciplina de funcionamiento prusiano. También se llevaron a cabo en cuanto a la duración del tratamiento, lo que se llamó "análisis fraccionado" en casos que se pensaban apropiados. Cuando un paciente presenta cierta mejoría y en medida considerable ha alcanzado eficiencia y capacidad para vivir, se interrumpe el tratamiento; invitándole a poner a prueba los logros obtenidos y a intentar mantenerlos. Si no resulta suficiente puede regresar. Así asegura Eitingon, el tratamiento avanza más rápidamente, se obtenía una mejoría de alcance mayor y una cura final. Se ve como se intenta hacer del psicoanálisis una profesión dentro del circuito de lo útil, de ser una profesión como otra dentro del sistema de la salud mental, como la profesión de psicoterapeuta, entrando del lado de las terapias como las demás, de la demanda terapéutica. A modo de conclusión A lo largo de la exposición se ha podido ver como la cuestión de la formación del analista, que en la actualidad nos llama a discusión dentro de nuestra escuela, fue ya motivo de debates en los años veinte, concluyéndose en el seno de la IPA con la imposición de los criterios sustentados en el Instituto de Berlín y que son los que mantiene a grosso modo en la actualidad. Este triunfo, llamémoslo así, de Berlín, Safouan en su libro lo justifica en que en esos momentos (1923-24) Freud pensaba que se iba a morir rápidamente a causa de su cáncer y como consecuencia no quiso protestar contra esa formalización en unos momentos de urgencia. Quiso crear un abrigo para el psicoanálisis. Pero más tarde Freud solía burlarse de ellos, del Instituto de Berlín, llamándolos las autoridades. Como vemos se plantea una institución, una sociedad analítica sostenida en la fusión del poder y el saber, de la jerarquía y el gradus, que lo lleva a la aparición del analista didacta, que detenta el poder de determinar quién puede ser analista o en quién habita el deseo de ser analista. Es entorno a este punto, a la nominación de los analistas, donde se organiza la subversión de Lacan, como bien señala Pierre Gilles Guegen en su aportación al congreso de Bruselas próximo: "si ya no se trata de poner el psicoanálisis al ego entonces se puede constituir un instituto, una institución a partir del modo de reclutamiento de los psicoanalistas. Por eso la cuestión de fondo ha sido siempre la cuestión del didáctico dentro de la IPA."(17) . Lacan hace una reversión y dice que el análisis didáctico es el psicoanálisis propiamente dicho, la forma perfecta, siendo la finalidad del psicoanálisis la transformación del sujeto en analista. Esto se completa con que el psicoanálisis didáctico es la enseñanza del psicoanálisis. Sin embargo, a pesar del papel principal puesto en al cura para la formación del analista, Lacan nunca rehusó a organizar un programa de estudios para los analistas, por ejemplo, fue él quien organizó el programa de enseñanza de la Sociedad Psicoanalítica de París en 1949. Para abrir la discusión creo oportuno traer algunas de las afirmaciones que J.A. Miller hace en su texto "Para introducir el efecto-de-formación", que contrastan y ponen en evidencia la posición de nuestra Escuela en cuanto a la formación, que difiere de la tomada siguiendo el guión del Instituto de Berlín. Miller deja claro que para nosotros:
Notas: 1.- Texto presentado para la discusión en el Espacio Central de la Sede de Sevilla.2.- Elisabeth Roudinesco, "La batalla de cien años", I. Editorial Fundamentos, pag. 89. 3.- Peter Gay, "Freud. Una vida de nuestro tiempo". Paidós, pag. 207. 4.- Emilio Rodrigue, "Sigmund Freud. El siglo del psicoanálisis", I. Editorial Sudamericana, pag. 425. 5.- Peter Gay, op. cit., pag 221. 6.- Elisabeth Roudinesco y Michel Plon, "Diccionario de psicoanálisis". Paidós, pag.1012. 7.- Sigmund Freud, "Historia del movimiento psicoanalítico". B.N. vol. V, pag 1906. 8.- Elisabeth Roudinesco y Michel Plon, op. cit., pag. 1012. 9.- Sigmund Freud, op. cit., pag. 1917. 10.- Peter Gay, op. cit., pag. 211. 11.- Elisabeth Roudinesco y Michel Plon, op. cit., 1012. 12.- Poul Roazen, "Freud y sus discípulos". Alianza Editorial, pag. 356. 13.- Sigmund Freud, "Prologo para un libro de Max Eitingon". BN, tomo VII, pag. 2820. 14.- Sigmund Freud, op. cit., 2820. 15.- Poul Roazen, op. cit., pag. 355. 16.- Elisabeth Roudinesco, "La batalla de cien años". I. Editorial Fundamentos, pag. 138. 17.- Pierre Gilles Guegen, "Lo real en juego en la formación del analista". Página interner, Bruxelles2002.
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