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LA ENTRADA A LA ESCUELA POR LA VIA DEL PASE

Ana María Pierini

 

 

Un solo objetivo: incorporar la pieza clave a la Escuela: el deseo, con el fin de que esta corriente de pensamiento que nos convoca, el psicoanálisis, se extienda hacia el infinito. La extensión entonces

sólo es posible si se desea hacer desear, si se tiene el deseo de despertar a los otros. Desampararlos de las cosas que alienan su vida, en aras de la libertad de decisión.

Se trata entonces, de verificar el deseo del analista, para que, desde el lugar que lo sitúa frente a cada uno, en el caso por caso, pueda ahora, a partir de la entrada, colocarse en una comunidad de trabajo.

Etapas previas le preceden a alcanzar el lugar señalado.

Primer tiempo: es el que se produce en la intimidad de una consulta. Querer algo, pedir, demandar, no es desear. Así se instala el primer encuentro, entre un analista, y un probable analizante. Decíamos que éste llega pidiendo, demandando alivio para su sufrimiento. Demanda un consejo, una receta de conducta, un algo más, pero que en principio se suma a pedir algo más en serie con respecto a las ofertas del mercado, que va, desde un simple amuleto convocando un acto de fe, a obtener cuanto bien de consumo se sitúe a su alcance, y alienarse en él para obtener alivio.

Finalmente, nada de lo que pide es lo que desea. Por lo tanto el analista no puede colocarse en esa serie, si cae en el error, pronto será abandonado. Entonces, fundamentado está, que el analista no se ajusta a esa demanda. En tanto, pondrá en marcha los mecanismos necesarios para que la transferencia se instale. Del semblante más aparatoso, hasta el silencio más sepulcral, serán parte de la técnica psicoanalítica, con el único fin de que la división subjetiva se produzca.

El analista no satisface, no obtura el vacío, algo tendrá que advenir de él. El sujeto descubre que su síntoma quiere decir algo, la pregunta aflora y el trabajo de desciframiento comienza. El asombro y la conmoción convergen en ese primer momento donde se inaugura la entrada en el análisis . Este tiempo a partir de ahora se llamará tiempo de ver. El inconsciente del analista por fin se saluda con el inconsciente del analizante.

Entonces tenemos un pase de entrada al análisis, vía deseo del analista que ha logrado despertar el deseo de saber, ha logrado que el sujeto se haga una pregunta. La división subjetiva se produce, y se da cuenta que es responsable de su queja.

Segundo tiempo: durante este segundo tiempo el analista, puede o no, despertar el deseo de saber hacia la causa. Pero no nos apresuremos; considero que este segundo tiempo, es el más delicado de un análisis, es el de la mayor responsabilidad. Tiempo donde se juegan los grandes malentendidos. Tiempo éste, que promueve los más diversos sentimientos, en tanto que hay que sostener viva la roca de la castración.

A este tiempo, se lo llama tiempo de comprender. Es el tiempo donde cada cual se va posicionando para cualquier reconquista. Es el tiempo del trabajo. Es el tiempo que no hay que apresurar. Es el tiempo donde los significantes se van colocando en serie y producen un saber cifrado. Esta lógica, que atraviesa todo este tiempo de comprender, sorprenden al analizante. Estos efectos de verdad lo sorprenden, y entusiasman a querer saber más. A partir de ahora, ya no solo se interesará por seguir buceando en su causa. Aflorará entonces, el deseo de querer saber sobre la teoría que hace posible este buceo. Se interesará por la causa psicoanalítica que hace posible formalizar el saber teórico acerca de la estructura de cada sujeto. Querrá pasar, del saber de su particularidad al saber universal . Este deseo, así planteado, no proviene de un ideal, ni de la identificación con el analista. Este deseo está centrado en la articulación lógica de los significantes del analizante que ya en este tiempo irá articulando, descubriendo la verdad de su determinación. Verdad que lo sorprende y querrá hacer transmisible a los otros. Un futuro analista probablemente advenga. El analista también se sorprende cuando escucha las siguientes preguntas de sus analizantes: Unos preguntan por qué el Psicoanálisis no está más extendido, otros preguntan por qué no se estudia en la Universidad, y también hay quien pide bibliografía y se interesa por las enseñanzas. Esto, también como el pase a la entrada del análisis, tiene valor de un nuevo pase, aún silencioso y solitario, pero entusiasta. Es posible que se autorice a la práctica o no, es posible que pida ser admitido en la Escuela o no, que quiera ser un "trabajador decidido" o desee testimoniar sobre su experiencia.

Creo que es éste, por fin, verdadero tiempo de comprender para la mayoría de los andaluces que se han, y de los que se vienen acercando a esta enseñanza fundamentada en el pensamiento de S. Freud. Y J. Lacan . Gran tiempo el de comprender: asombro, aciertos, caídas, desentendimientos, todo es posible, pero el deseo nos procura un nuevo encuentro. La escuela adviene en este tiempo de comprender. Es el tiempo de moverse, de tomar posiciones para contribuir a la Causa que se dirige a un solo lugar: despertar el deseo de saber sobre el psicoanálisis, este deseo solo se logra a través de las resonancias que produce el discurso analítico.

El Pase a la Entrada está fundamentado en su finalidad misma: que el psicoanálisis sobreviva a los tiempos, que se pueda transmitir como una realidad verificable, como un saber científico, pero que se verifica en el caso por caso. Precisar la función del saber en el Psicoanálisis, quiere decir que el saber está en el lugar de la verdad.

 

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