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PRIMER COLOQUIO DE PSICOANÁLISIS

EFECTOS DE LA ENSEÑANZA DE JACQUES LACAN

Mayo de 2002 - GRANADA

PSICOANÁLISIS Y PSICOTERAPIA

María José Olmedo

 

En el texto titulado "Sobre psicoterapia", conferencia pronunciada en el colegio de Médicos de Viena en 1904, Freud destaca que así como las teorías sobre el trauma y su relación con la génesis de la histeria sí eran aceptadas en ese momento, no pasaba lo mismo con el método terapéutico propuesto para dichas afecciones. Argumenta que uno de los motivos para entender ese rechazo tiene que ver con que "muchos médicos ven todavía en la psicoterapia un producto del misticismo moderno y la consideran anticientífica e indigna del interés del investigador, comparada con nuestros medios curativos fisicoquímicos, cuyo empleo se basa en descubrimientos fisiológicos". Cien años después este argumento sigue siendo válido para muchos.

Freud defiende el método curativo de la psicoterapia esgrimiendo como primer argumento que se trata de la terapia más antigua ya que era de las más usadas en la Medicina antigua y primitiva, método que provocaba en los enfermos una "espera crédula" para alcanzar la curación. En segundo lugar señala que si los médicos no han podido prescindir de la psicoterapia tiene que ver con que el enfermo no tiene la menor intención de renunciar a ella. Describe cómo en todo tratamiento y sin que el médico se lo proponga se agrega un "poderoso factor" al que denomina sugestión, factor dependiente de la disposición psíquica del enfermo. Concluye que en toda práctica médica, se sepa o no, se hace uso de la psicoterapia y por lo tanto opina que el médico debe aspirar a conocer y hacerse dueño de ese factor para poder hacer un uso calculado y orientado en el transcurso del tratamiento. En tercer lugar destaca la relevancia de la personalidad del médico como elemento curativo en determinadas afecciones y en particular en las psiconeurosis, ya que "resultan mucho más asequibles a las influencias psíquicas que a ninguna otra medicación".

Para Freud "la psicoterapia analítica es la más poderosa, la de más amplio alcance y la que consigue una mayor transformación del enfermo" así como que es "la única que instruye sobre la génesis y la conexión de los fenómenos patológicos". Destaca la eficacia terapéutica y la aportación de un saber.

A lo largo del artículo va precisando y aclarando lo que caracteriza a la terapia analítica y lo que la distingue de otro tipo de terapias por ejemplo las hipnóticas o sugestivas.

Precisa que en la terapia analítica hay un interés por la génesis de los síntomas patológicos y permite conocer el funcionamiento de las fuerzas psíquicas, por ejemplo, "la resistencia con la que se aferran los enfermos a su enfermedad y se rebelan contra la curación". Con la técnica analítica no se trata de añadir nada (significaciones por la vía de la sugestión) sino más bien de extraer, de quitar algo.

Destaca la dificultad que entraña la técnica de la investigación de los agentes patológicos y la supresión de los síntomas, así como las exigencias que plantea el tratamiento psicoanalítico tanto al enfermo como al médico. Por un lado es un tratamiento largo y costoso y que requiere por parte del analista una técnica muy especial que se ha de aprender a aplicar. Afirma que "la terapia analítica ha sido creada para enfermos prolongadamente incapacitados para la vida".

Precisa las condiciones en las que se debe llevar a cabo el tratamiento (voluntariedad, estado mental del paciente, edad, gravedad de los síntomas...)

Plantea como un objetivo principal de la terapia analítica el conseguir vencer las resistencias internas del enfermo, alcanzando aceptar algo que hasta entonces había sido rechazado, reprimido.

Señala los daños producidos por la civilización y la educación en la vida sexual, como la causa principal de la neurosis.

Con este pequeño esbozo podemos apreciar lo que Lacan afirma en el Seminario VII, de que Freud percibió la dimensión propia en la que se despliega la acción humana en el descubrimiento de los hechos de la neurosis. Percibió la dimensión ética en la que se sitúa dicha acción y "muestra de ello es el primer plano que en ella ocupa el conflicto que es masivamente de orden moral" dice Lacan. En el Seminario I afirma que el campo de la investigación de Freud es la verdad del sujeto y que de lo que se trata es de la realización de esa verdad como dimensión propia.

Así pues tenemos la percepción de Freud de lo que está en juego en la clínica de la neurosis; de las instancias psíquicas que lo soportan; de la existencia del inconsciente; de los mecanismos en los que se articula; de que no toda la causalidad que concierne al ser humano es de orden material: neurológica, biológica, química, como dice Miller, sino que existe una causalidad que exige la aceptación de la existencia de una realidad de un orden original, de una realidad psíquica (Realität).

Al igual que Freud no retrocede ante lo que percibe en su experiencia clínica, tampoco lo hace ante el procedimiento mas adecuado para abordar dicho objeto (conflicto moral). Se percata de la eficacia que tiene la psicoterapia como tratamiento que se funda y apoya en la escucha y en la palabra, así como de la relevancia de la "personalidad del médico" dice y del conocimiento y manejo que éste haga en particular de la resistencia del sujeto en la cura.

Ahora bien, se encarga de precisar y de distinguir la manera de proceder e intervenir desde el psicoanálisis y desde otras técnicas psicoterapéuticas (sugestión).

Entremos de lleno entonces en la diferencia entre Psicoanálisis- Psicoterapia: ¿pertenecen a ámbitos excluyentes?, ¿qué tienen en común?, ¿en qué se oponen?

El punto de vista de Miller es que psicoterapia y psicoanálisis no pertenecen a ámbitos excluyentes, que de entrada tienen en común el que los dos admiten la existencia de una realidad psíquica, que ambos reconocen la incidencia de la palabra del Otro. Define la fórmula general de las psicoterapias como que "están fundadas en una relación de dominación que se ejerce por la imagen del Otro sobre el yo del sujeto y que esta relación imaginaria sólo opera al ser enmarcada en una relación simbólica". La base común de la psicoterapia y el psicoanálisis es que toda palabra del Otro (analista, médico, terapeuta) en cuanto se le ha reconocido la posición de saber por parte del sujeto que formula la demanda, la palabra desde esa posición tiene efectos de significación. Miller llega a decir que en psicoanálisis la sugestión es incluso la más pura y que a este nivel el psicoanálisis es psicoterapia, es decir terapia por identificación. De hecho después de Freud y hasta Lacan los mismos psicoanalistas han definido al psicoanálisis como terapia por identificación.

Ahora bien, a partir de Lacan la posibilidad de la operación analítica se asienta sobre el rechazo del analista a utilizar los poderes de la identificación. El analista en tanto que ocupa el lugar del Otro al cual remite el sujeto su sufrimiento, ahí rechaza ser el amo; esta abstención del analista del uso del poder identificatorio permite que se abra un trayecto más allá, el trayecto subjetivo del sujeto.

Es decir que haya análisis o psicoterapia depende de la posición que adopta el analista, o bien lleva al sujeto al cortocircuito de la identificación: "sé lo que tú eres, sé lo que te hace falta, conozco tu bien"; o adopta la posición de la "docta ignorancia": "yo no sé, por eso tienes que hablar". Aquí podemos introducir el concepto "deseo del analista" entendido como deseo de saber. Esto es lo que Freud expresaba poniendo en guardia al analista contra el deseo de curar, en nombre del deseo científico. Abundando en esta cuestión me remito a la lección 34 de la "Introducción al psicoanálisis": "Os he dicho que el psicoanálisis comenzó con una terapia, pero no es en su calidad de terapia como yo querría recomendarla a vuestro interés, sino por su contenido de verdad, por los descubrimientos que nos procura sobre aquello que más interesa al hombre sobre su propio ser y por las relaciones que señala entre sus más diversas actividades. Como terapia es una entre muchas, si bien sea `primus inter pares`. Si no tuviera un valor terapéutico no habría sido hallada en el tratamiento de los enfermos, ni se hubiera desarrollado a través de más de treinta años".

A propósito de esta cita podemos observar que en el psicoanálisis se trata de un saber que se origina en la cura de los neuróticos en los que lo principal es la componente subjetiva y que es un saber que concierne a la verdad. No se trata de un mero saber hacer técnico sino que concierne las estructuras del sujeto, que lo implican en su ser, en particular en sus relaciones con la realidad y con lo social.

En este sentido el analista no se puede sostener en ninguna respuesta previa, en ningún prejuicio, ni estar al servicio de ninguna finalidad por encima de la operación analítica misma. En el psicoanálisis el analista deja en suspenso su saber para hacer emerger el saber inconsciente que está del lado del sujeto que realiza la demanda. En la psicoterapia el saber cae del lado del terapeuta.

En aras de avanzar en la cuestión que nos ocupa introduzcamos el par "efectos analíticos-efectos terapéuticos". Los efectos terapéuticos se refieren a la desaparición o alivio de un padecimiento del cuerpo o del pensamiento, lo cual apela a una cuestión de salud pública y a los órganos competentes, siendo estos efectos la garantía de una eficacia de los agentes de salud.

Por el contrario los efectos analíticos se refieren a una modificación en la relación de un sujeto con sus dichos, se trata de una experiencia del inconsciente.

Así pues en la psicoterapia se actúa sobre los efectos que el malestar produce en el sujeto. En el psicoanálisis se interviene sobre la causa.

¿Es legítimo, como dice Miller, reducir la operación analítica a la finalidad de curar? Evidentemente no, el efecto terapéutico no cubre todo el campo freudiano, es más bien un subconjunto del psicoanálisis. La psicoterapia es un uso restringido de los efectos analíticos.

Ahora bien, hay una responsabilidad por parte del psicoanalista y es la de hacer saber al público qué es un psicoanalista, que se puede esperar de él y cuales son sus modos de operar.

La garantía de que alguien es analista, es decir, que ha subjetivado su ser más allá de las identificaciones como efecto de un análisis, es otorgada, a partir de la enseñanza de Lacan, por la Escuela a través del dispositivo del pase.

Del analista lo que cabe esperar es que ponga en claro el deseo del sujeto y que permita las condiciones para que este se despeje a partir de su propio discurso, así como que ayude a descifrar lo que se repite en su existencia y a desanudar el goce apresado en el síntoma.

Por otro lado también es responsabilidad del analista modular los efectos analíticos a las capacidades del sujeto a soportarlas, es decir por razones terapéuticas.

Lo que es verdaderamente terapéutico en la operación analítica es el deseo; es el remedio más seguro contra la angustia. Pero al mismo tiempo el deseo es contrario a toda homeostasis, al bienestar. Ahora bien aunque el psicoanálisis no promete alcanzar una mayor felicidad en la vida, lo que es seguro es que el sujeto obtendrá una mayor facilidad para vivirla.

Para acabar me remito de nuevo a Freud y a su lección 34 donde dice que "en el psicoanálisis están contenidos suficientes elementos revolucionarios como para garantizar que quien ha sido educado por él no se colocará jamás, a lo largo de la vida, de parte de la reacción y de la represión", dado que la experiencia misma del análisis constituye una denuncia contra el totalitarismo.

 

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