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MI ENCUENTRO CON LACAN Marta Calvente Iglesias |
| Escuché por primera vez el nombre de Lacan en las clases de José Ignacio
Moreno, profesor (de orientación marxista ) de Literatura de la Universidad de Granada,
discípulo de Juan Carlos Rodríguez, hoy catedrático de Literatura de la misma
universidad, que a su vez había sido discípulo de Louis Althusser. En los años ochenta,
José Ignacio Moreno nos habló de psicoanálisis y de antipsiquiatría, de
estructuralismo y de materialismo, de Barthes, Poulantzas, Foucault, Levy Strauss y tantos
otros.
Poco después de aquellas clases, Poulantzas se suicidaba arrojándose por una ventana y Althusser, en un acto de locura, asesinaba a su mujer. Desde aquellos años me pregunté por la causa de la desgracia del intelectual y dudé si no era mejor no ver y no saber .Pero también desde aquella primera lectura de Freud tuve fe en el psicoanálisis, aunque aún tardaría diez años en dar con la Biblioteca del Campo Freudiano y los psicoanalistas de la ciudad de Granada que en torno a ella se reúnen. A esa pregunta y a muchas otras ha ido respondiéndoles Lacan en la lectura que de su obra he realizado desde hace unos años, asistiendo al Seminario que imparte el Instituto del Campo Freudiano en Granada. Por una parte, en la lectura de los textos de Lacan uno se topa con un lenguaje engañosamente críptico, que rodea el tema de discusión, amplificándolo e incluso olvidándolo en apariencia,volviendo a él tras alguna digresión.Lacan pregunta continuamente y, aunque su lenguaje no deslumbra, porque brinda las correspondientes respuestas entre líneas ( por un método que tal vez aprendió del Tao ), obliga a tal trabajo de parte del lector que el aprendizaje de su teoría se convierte en una verdadera experiencia individual, en la que muchas veces por un repentino efecto de après-coup se acaba por entender lo que anteriormente resultó ininteligible.De este modo Lacan gana a muchos de sus lectores para la causa de la verdad. Pero hay que señalar, sin embargo, que para el entendimiento cabal de la teoría psicoanalítica es determinante la experiencia, ya de paciente, ya de analista. Por otra parte , son tales y tan variadas las materias por las que Lacan sintió interés y que recogió en su obra, que la lectura de sus textos se traduce en un viaje por el mundo del conocimiento, la mayor parte de las veces en clave de psicoanálisis, lo que lo vuelve aún más substancioso. Le importaron desde las matemáticas hasta la filosofía, desde la literatura hasta la historia, por citar sólo algunas. De igual modo, él declara que su enseñanza es para todos: para "el filósofo", para "el hombre del sentimiento", para " el hombre de deber", para "el libertino", para "el espiritual" . (1 ) Por lo que respecta a las preguntas que yo me hacía, creo que convendrán conmigo en que el panorama social actual difícilmente se puede entender y asumir: extensión de los malos tratos, drogadicción, salvajismo de algunos adolescentes, incremento de las perversiones, depresión generalizada, anorexia, genocidios, etcétera. Y tampoco comprendía que se haga mito y valor, aunque efímeros, de cualquier cosa o persona que los medios de masa consideran dignos de espectáculo: ya sea de la vida privada de un yupi, ya de la de un drogadicto, ya sea de la negativa de un melancólico, como puede verse en algún periódico de fin de semana. Por otra parte, me parecen terribles tanto el avance del discurso de la ciencia ( sabemos que - tal como Goethe contemplase en su "Fausto "-, si no la comunidad científica en general, al menos sí lo que parecen los presupuestos mismos de la ciencia no admiten un no más allá en sus investigaciones y en sus búsquedas ), cuanto me parece también terrible la asunción del mismo discurso científico por la sociedad entera ( recuérdense, por ejemplo, las innumerables operaciones de estética a que se someten ya muchas adolescentes y las voces a favor de la clonación ), sin que apenas le repliquen no sólo la religión, sino tampoco el humanismo o la filosofía. Con respecto a todo ello y en primer lugar, Lacan me aclaró que el concepto freudiano de castración había sido desvirtuado por el mismo psicoanálisis ( por lo que, entre otras cosas, Lacan reclamará un nuevo y distinto retorno a Freud ), de tal manera que dicho concepto no tiene nada que ver con lo que entiende por tal el psicólogo o el ciudadano medio. Dice Lacan: " La castración quiere decir que es necesario que el goce sea rechazado,para que se lo pueda alcanzar en la escala invertida del deseo "(2) .Freud dirá que en nuestra cultura , el Superyó nos da órdenes morales para que no gocemos y eso hace que se goce más, al ser la pulsión reapropiada por el Superyó, y que precisamente esto es causa del malestar propio de nuestra civilización. Pero Lacan es aún más concreto: explica que el discurso capitalista, al dejar de lado la castración, no pone ninguna barrera al goce o pulsión de muerte. También, según el psicoanálisis lacaniano, abocan al sujeto a gozar el despojamiento de la propia condición de sujeto que realiza la ciencia y la veloz destitución de los ideales ( correspondientes a la función paterna) por parte del mercado, y, paradójicamente, esta exhortación del sistema a que el sujeto goce lo conduce al infortunio. Además, por si fuera poco y redundando en lo mismo, la cultura del espectáculo logra que se extienda por todo el planeta la elusión de la castración por las pulsiones ( de muerte ) de la voz y la mirada. Pero Lacan toca un tema más escabroso aún cuando dice que el genocidio está inserto en nuestra cultura, porque el deseo puro que pretenden sus miembros en realidad implica el sacrificio y el asesinato. También explica el fenómeno de los nacionalismos ( en auge en la segunda mitad del siglo XX ) por la exacerbación de las identificaciones que hacen masa y que a su vez implican la muerte del otro . Prácticamente Lacan no deja títere con cabeza: Lacan busca en la Historia en general pensadores en los que apoyarse y, si bien toma de unos y otros enseñanzas valiosas para él, de la Filosofía dirá que " ha desempeñado el papel de constituir un saber de amo, que se sustrae del saber del esclavo " (3). Mientras que de la revolución dirá que desemboca necesariamente en el discurso del amo y que los revolucionarios en realidad aspiran a un amo. Así como no dejará en buen lugar al discurso universitario, del que dirá que es sólo un discurso " enmascarado " al servicio del discurso del amo.(4) Con el psicoanálisis y el deseo del analista ( deseo que , buscando obtener la diferencia absoluta , se opone al deseo puro a que se aspira en nuestra cultura ), Lacan pretende construir " una ética para nuestro tiempo, una ética a la altura de la tragedia del hombre moderno y del " malestar en la cultura " (5).Parte de esa ética es el deseo del analizado, deseo pero " marcado por ...la falta" (6) .Y - para terminar ya -, si al final del análisis se trata de " pasar del inconsciente como amo a la pulsión en tanto que puede ser vivida " (7),el sujeto, según afirma Lacan , sólo podrá ser culpable de " haber cedido en su deseo ".
NOTAS : 1) MARINI, Marcelle, Lacan: Itinerario de su obra. Buenos Aires, Ediciones Nueva Visión, 1989,p.229.2)LACAN, Jacques , " Subversión del sujeto y dialéctica del deseo ", en Escritos 2. México, Siglo XXI, 1989, 15 ª ed, p.807. 3) LACAN,Jacques , Seminario XVII .El Reverso del psicoanálisis. Buenos Aires, etc, Paidós, 1.996,1ªed, 2ª reimpr, p. 159 . 4)LACAN,Jacques , Seminario XVII .El Reverso del psicoanálisis. Buenos Aires, etc, Paidós, 1.996,1ªed, 2ª reimpr, p.158. 5)MARINI, Marcelle, Lacan: Itinerario de su obra. Buenos Aires, Ediciones Nueva Visión, 1989 , p.227. 6)MARINI, p.227. 7) LAURENT, Eric, Las paradojas de la identificación. Buenos Aires, etc, Paidós, 1999.
BIBLIOGRAFÍA DE REFERENCIA:
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