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PRIMER COLOQUIO DE PSICOANÁLISIS

EFECTOS DE LA ENSEÑANZA DE JACQUES LACAN

Mayo de 2002 - GRANADA

DE LA SOSPECHA A LA SINTAXIS

Francisco Ferrández Méndez

 

Son casi tres milenios de teleología, desde Grecia y el logos, la explicación, la causa. Y se nos interroga ahora por el efecto de una enseñanza, de un discurso que, parece, no deja in cólume a aquel que se le acerca. Cómo se llega a ese punto es precisamente el tema de hoy: cómo evitar tan sólo por un momento la inercia del pensamiento lógico para dar salida a otro modo de acercarse a algo que no comienza sino como intuición, sospecha, un hormigueo ahogado siempre por el yugo de la ley causal, ese enlace de artificio que acaso pretenda salvar el vacío que merece nuestra atención, el ergo.

A Freud se llega, como se llega a Marx o a Nietzsche, sobre todo cuando se es adolescente y se demanda a gritos una explicación para cada contratiempo, precisamente por la sospecha de una razón por desvelar, un logos trascendente a cada acontecimiento que, en o cerca de nosotros, nos despierte cierta inquietud.

(1) Ciertamente todo ocurre sobre un mundo natural que parece inmutable pero una alucinación basta para abrir la sospecha de una memoria destruida por los cambios, que fecha en otra época que la crónica, cuyos estímulos no le llegarán por los sentidos, que nunca será comprendida por la razón.

Juan Benet, Saúl ante Samuel, Ed. Alfaguara/bolsillo. pag.78.

Y de esa manera se va uno interesando por lo que Freud tenía que decir acerca de la causalidad psíquica, por ese motor que todo lo determina en la vida humana y que, de manera ilusionante, se nos planteaba interpretable. Pero si, al tiempo, se nos revelaba que el inconsciente hacía su entrada en escena siempre de forma sorpresiva y resbaladiza, se volvía cada vez más difícil concebir la manera de aprehenderlo al modo en que la ciencia obra con su objeto. Se tornaba imposible tender ese puente entre efecto y causa. Y claro, uno acababa bien peleado con la ciencia, incapaz de explicarlo todo como pretendía, bien tendente a la mística en sentido Wittgensteiniano, dándose al sentir, a la caza de ese significado siempre elusivo que le estaba vetado a la ciencia pero quizá no a la ética y la estética.

Se nos pregunta, decía, acerca de un efecto de la lectura de Lacan. Y por inercia, tenderíamos, pues, a considerar la obra de Lacan como causa unívoca y directa de un saber. Aquel que lo observe desde una franca distancia, será capaz de imaginar un seminario de Lacan como un cursillo para universitarios, con sus créditos y convocatorias de septiembre, acabado el cual uno puede decir que sabe algo. Pero la variedad de testimonios de esta mesa puede llevarlo desde hoy a considerar la cuestión en otro plano: se trata de una posición ante un discurso, de seguir a Lacan en su obra más que de estudiarla. El efecto, como lo es siempre cuando a uno se le habla, es otro, un viraje que afecta tanto a aquello en lo que uno centra su atención como a la manera de acercarse a ello. Quien entra en contacto con Lacan pasa de la exégesis a la lectura, de la búsqueda del sentido al deletreo, y del enquistado recurso a la causa, al viaje por la sintaxis.

(2) La novela que nos interesa no es la que va colocando los personajes en la situación, sino la que instala la situación en los personajes. Con lo cual éstos dejan de ser personajes para volverse personas.

Julio Cortázar, Rayuela, Ed. Cátedra, cap. 115 pag. 657

Morelli, el alter ego literario de Cortázar, lo advierte: de personaje a persona, de máquina encargada de una función en la historia, a sujeto sobre el que la situación, la palabra, incide con todas sus consecuencias y para el que un discurso es también un mundo en el que moverse sólo. (La novela que pondría en marcha Cortázar a partir de este supuesto sería finalmente de otro tipo, más gestaltista, más preocupada por que el lector diera un cierre a lo que en el relato ocurre.)

La palabra tiene, pues un efecto sobre el sujeto:

(3) -Estás usando palabras-dijo Oliveira [...]

-Es cierto-dijo hoscamente Etienne-.Por eso prefiero mis pigmentos, estoy más seguro.

-¿Seguro de qué?

-De su efecto.

-En todo caso de su efecto en vos, pero no en la portera de Ronald. Tus colores no son más seguros que mis palabras, viejo.

-Por lo menos mis colores no pretenden explicar nada.

Julio Cortázar,Rayuela,ed.Cátedra,cap.28,pags.308-309

Y si tiene un efecto sobre el sujeto (incluso curativo, no hay más que revisar la historia para verlo, también la de la medicina: de Sócrates a Galeno y la medicina del Medioevo), es precisamente porque comparte su soporte. Se trata, pues, tras haber leído a Lacan, no tanto de saber trascender la palabra para llegar al sentido y, por esa vía, al inconsciente, sino de trabajar con ella, de aceptarla como marco y material, fondo y forma de la expresión de la subjetividad, de sus modos de identificación, de los circuitos que recorre incansablemente su deseo.

Una lectura sincrónica que, además, nos devuelve la obra de Freud a nuestros días y no la sacraliza, sino que la somete al avance de la civilización y los cambios que éste produce en la estructura mis a de la subjetividad.

(4) -Los surrealistas creyeron que el verdadero lenguaje y la verdadera realidad estaban censurados y relegados por la estructura racionalista y burgués del occidente. Tenían razón, como lo sabe cualquier poeta, pero eso no era más que un momento en la complicada peladura de la banana. Resultado, más de uno se la comió con cáscara. Los surrealistas se colgaron de las palabras en vez de despegarse brutalmente de ellas [...]. Fanáticos del verbo en estado puro, pitonisos frenéticos, aceptaron cualquier cosa mientras no pareciera excesivamente gramatical. No sospecharon bastante que la creación de todo un lenguaje, aunque termine traicionando su sentido, muestra irrefutablemente la estructura humana, sea la de un chino o la de un piel roja. Lenguaje quiere decir residencia en una realidad, vivencia en una realidad. Aunque sea cierto que el lenguaje que usamos nos traiciona.

Julio Cortázar, Rayuela, Ed. Cátedra, cap. 99, pags. 613-614

Se tratará, entonces, de estudiar ese nivel que es a la vez manifestación y efecto de lo inconsciente, sin embargo, con la tranquilidad de que se hace al resguardo de nuestra inercia empirizante, tan tranquilizadora, porque para el lenguaje ya hay ciencia: la que inaugura Saussure con su Curso de Lingüística General.

(5) ¿Te das cuenta joven? ¿Te das cuenta de que, al igual que esos oscuros párrafos que sólo entregan su contenido tras repetidas lecturas y sólo se leen realmente si no se han comprendido, siempre estamos viviendo lo que ya hemos vivido y en cada instante no nos queda más que nuestra pasada experiencia?

Juan Benet, Saúl ante Samuel, Ed. Alfaguara/bolsillo, pag. 84.

En Lacan no existe, pues, el dogma causal de nuestro saber al estudiarlo, pero sí el efecto de su lectura. El mismo que planteamos en esta mesa y que, en mi caso, espero, me llevará a la psiquiatría preparado para respetar la particularidad de cada paciente, para buscar en el silabeo de su idiolecto lo realmente subjetivo y evitar así situar entre él y yo la cuadrícula, el esquema, la inferencia estadística que, devenida en teoría, lo hace un enfermo más. ¿Tranquilizaría a ningún angustiado que su dolencia fuera "común", que fuera como un arañazo o un cólico? -ni siquiera a éstos los alivia la "mediocridad" de su patología. Peor: ¿Se puede asumir que un paciente "no le cuadre" a uno? -como si pudiera cuadrar en el listín telefónico de síntomas y signos sin hacerlo, primero, en su propia estructura como sujeto de la sintaxis de toda su vida.

 

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