El
tema de este nuevo número de Colofón es una reconfortante
ocasión para captar en qué el psicoanálisis no
tiene nada que ver con un individualismo prudente o furioso, no pone
en valor la infatuación cínica y decidida, ni tampoco
reposa sobre un liberalismo discreto y desencadenado. Ateniéndose
al caso por caso, mantiene la singularidad de cada uno y lejos de
reducirla a un uno anónimo, inodoro, sin color e intercambiable,
reconoce en "cada un" (según el equívoco captado
por Jacques-Alain Miller) un paradigma, dedicándose a señalar
y a poner de relieve en qué es ejemplar.
Poesía, poemas y poeta llevan sin duda a su
cumbre lo que entiende el psicoanálisis por universalidad.
Esa universalidad es exquisita, como el punto que el médico
(todavía) clínico nombra cuando palpa al enfermo. Toca
ahí donde la incandescencia de una intensidad es suficiente
para distinguir el real del que se trata, para un uno que su bien
decir haya sabido contornear, ya se trate de una llamada, de un argumento
o incluso de un grito. El camino que lleva hasta ahí es largo
y la repetición como tal es innovadora, aunque sólo
sea para atestiguar sobre lo insoportable o lo infranqueable del impasse
sobre el que late, tal y como ocurre en lo logrado del acto fallido
o en la felicidad asegurada por el síntoma del que uno se queja.
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He dicho largo. Sinuoso sin duda, con vueltas y revueltas,
antes de llegar a esa nada que es la Cosa misma, guijarro que ríe
o llave de los campos. Largura no significa atasco, un análisis
tiene un fin, lo acompasa un acto que lo conduce a una demanda, distinta
de la inaugural, que se dirige al Otro, también otro, tan singular
como el que lo inventa al hacerlo existir cuando se había verificado
que no existía. Tanto ayer como hoy, el Otro de cada poeta
existe donde no existe. Espero de este número el estímulo
de un retrato del analizante como poeta. También lo espero
del analista, si es que todavía hace uso de la palabra analizante,
cuando lee, cuando transmite o cuando testimonia.
Largo se opone a rápido. El acto mete prisa
y dos de los tiempos lógicos atestiguan sobre las virtudes
de ese segundo término. Son esas virtudes las que permiten
apreciar los efectos que puede producir el psicoanálisis aplicado.
Es el envite elegido por el Campo freudiano para su segundo encuentro
europeo, en el marco del Programa de Psiconálisis aplicado
de Orientación Lacaniana.
Programa polémico que desafía las técnicas
de toda índole que prejuzgan y programan la inventiva del sujeto
para mejor cercenarla. Al "dispare sobre los poetas" del
tratamiento cognitivo-conductual, la orientación lacaniana
responde con un "atrévete con la poesía",
te está permitido saber, Scilicet.
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El año que viene, la Asociación Mundial
de Psicoanálisis pondrá a prueba que la Escuela de Lacan
pueda ser un Otro de su analista, al anunciar, para su quinto Congreso,
la aparición de un volumen a la manera del Diccionario filosófico
de Voltaire. Este "documento tendrá cerca de cien entradas
ordenadas alfabéticamente, desde Acto hasta Zen, pasando por
Falo; Política; Trauma; Virilidad, Witz, etc. Más de
cien colegas serán invitados en los próximos días
a escribir una breve contribución personal y actual sobre cuestiones
que atañen a la articulación entre el Nombre del Padre
y la doctrina psicoanalítica, sobre su clínica, su práctica
y su política". Me haré le mensajera de las Bibliotecas
del Campo freudiano y propondré la entrada "Poesía"
a los responsables de ese volumen, Graciela Brodsky, Antonio Di Ciaccia
y Eric Laurent.
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Jacques-Alain Miller invitaba hace poco a "un
esfuerzo de poesía". Hoy responde al envite al combinar
la aparición en enero de 2005, de los dos primeros volúmenes
de una nueva colección en la editorial Seuil. El primero se
titula El triunfo de la religión. Precedido del Discurso
a los católicos, Jacques-Alain Miller lo presenta en estos
términos: "Ese Discurso comprende dos conferencias pronunciadas
el 9 y el 10 de marzo de 1960 en Bruselas, por invitación de
la Facultad universitaria de San Luis. Lacan hace referencia a los
capítulos XII y XIV de La ética del psicoanálisis.
"El triunfo de la religión" proviene de una conferencia
de prensa que tuvo lugar en Roma el 29 de octubre de 1974, en el Centro
cultural francés. "Si el psicoanálisis no triunfará
sobre la religión es porque la religión no cederá.
El psicoanálisis no triunfará, sobrevivirá o
no". Acerca del segundo volumen, Nombres-del-Padre, escribe
Jacques-Alain Miller: "reúne dos famosas conferencias
de Lacan que encuadran las dos partes de su enseñanza. En la
primera, pronunciada en junio de 1963 (poco antes de su Informe de
Roma), presenta su tríada "simbólico-real-imaginario"
que será en adelante el hilo conductor de su reflexión.
La segunda conferencia es la única lección del Seminario
Los-Nombres-del-Padre que Lacan renunció a dar por su
conflicto con la IPA en noviembre de 1963".
La poesía no programa ni se programa, anticipa.
Judith Miller