De
vuelta de Delfos, ¿cómo no sacudirse la inercia que,
a mí como a cualquiera, nos amenaza? No puedo no moverme, y
en este caso no reescribir el editorial de esta entrega de Colofon.
Estamos todavía exactamente a tiempo, y apuesto sobre la fecundidad
de la prisa.
Delfos, pues.
Como ya fue anunciado, este encuentro europeo tenía
que inventar las respuestas a la agresión brutal de la que
el psicoanálisis es objeto desde hace unos meses. La enmienda
Accoyer en Francia era la punta del iceberg, habíamos exigido
su congelación, la victoria se obtuvo en esto, ya que ha sido
puesta pura y simplemente en el cubo de la basura de la República.
Pero esa punta es sólo uno de los componentes,
aunque torpe, de una larga premeditación, de la colocación
minuciosa y paciente, aunque sin genio, de la reglamentación
de las psicoterapias en Francia y, desde ahí, por Europa. Esta
reglamentación no dejará de tocar tanto el otro borde
del Atlántico como la otra Europa (la llamada "del este"),
Asia y África, el continente austral también, todos
los lugares en los que el Campo freudiano ha sentado plaza.
El buen número de colegas de las Secciones
clínicas y de los Institutos del Campo freudiano indicaba que
juntarse a hablar respondía a un deseo decidido. Este deseo
puede ser metaforizado por el de formar, como las cohortes romanas,
una tortuga que haga ineludible el avance del psicoanálisis
en la actualidad de la civilización. El discurso del amo mundializado
se prepara en efecto para hacer reinar a golpe de tratamientos cognitivoconductuales
un higienismo generalizado cuyo salvajismo sobrepasaría ampliamente
en su molienda neocientificista el que pudo manifestar, aquí
o allá, desde el siglo XIX.
El psicoanálisis es capaz de resistir esta
invasión, su experiencia clínica es inexpugnable, somos
responsables de eso. "Lo que del psicoanálisis repugna
a ese amo, lo sabemos mejor a partir de ahora: la verdad, cuando este
dueño sueña sólo con exactitud; la ambigüedad,
allí dónde se exige la univocidad; el goce, que no hay
que confundir con el resultado satisfactorio", escribía
Jacques-Alain Miller.
Delfos inspiró nuestra reunión. Primeramente,
las exposiciones desbrozaron algunas aristas del montaje de poderosos
significantes amos tales como "resultado", "evaluación",
"eficacia", "rentabilidad". En un segundo tiempo,
censamos las maneras por medio de las cuales les hemos hecho frente
anticipadamente, con cuáles dispositivos estamos desde este
momento ya armados; las Escuelas de la AMP, la enseñanza de
las Secciones clínicas, los Institutos del Campo freudiano,
y últimamente el Centro Psicoanalítico de Consulta y
de Tratamiento creado por la Escuela de la Causa freudiana, que pronto
será seguido por el CPCT que abre en Barcelona la Escuela Lacaniana
de Psicoanalisis. La experiencia del Insituto en Italia así
como la del RI3 en Francia, por citar sólo las más conocidas,
constituyen ya los prolegómenos de ello, sin saberlo nosotros
podría decirse, y cada cual a su manera. Tendremos que darles
una extensión nueva.
El tercer tiempo fue de invención: varios
dispositivos serán puestos a prueba y de allí en su
lugar, aparejarán lo real del psicoanálisis, lo que
horroriza al amo hasta un grado que le hace apuntar hacia su supresión.
Estos tres tiempos, fueron introducidos por Jacques-Alain
Miller a partir de tres W: Wunsch, Witz, Wirklichkeit. Leí
en este www la marca de modernidad que nos incumbe: www.reelpsychanalyse,
tal es nuestra dirección después de lo de Delfos.
En esa dirección, tenemos que taladrar el espacio de los significantes
apropiados para aparejar este real, semblantes nuevos que hay que
inventar; este espacio es el de la realidad efectiva de la que tenemos
que responder en el siglo XXI.
Abordamos este siglo con el programa PIPOL (Programa
Internacional de Psicoanálisis aplicado de Orientación
Lacaniana), a nosotros toca perseguir su pasaje en Wirklichkeit. La
resolución de hacer contrapunto al discurso del amo queda renovada
en efecto después de Delfos. En el transcurso de la visita
que hicimos a ese sitio, vi de nuevo el imponente muro poliédrico
a los pies del templo de Apolo y vi allí la imagen de la tarea
que nos retorna: construir un aparato inquebrantable, constituido
por bloques de piedra tan diversos como macizos y cuyo ajuste al milímetro
responde a la medida, que habíamos tomado, de la cosa y a la
desmesura de la Cosa, la que posiblemente no habíamos tomado,
según la fórmula propuesta por Jacques-Alain Miller.
La tomamos ahora: Dionisos está presente en el templo de Apolo.
El bloque de la Federación Internacional
de Bibliotecas del Campo freudiano tiene ahora que encontrar su sitio
en el muro poliédrico del Campo freudiano, su sitio existe,
encajado a los demás. Está articulado ya en cada una
de sus Escuelas, puede encajarse a sus Institutos, y encontrar una
fórmula original en cada institución clínica
(como es el caso en el CPCT y en Courtil).
En Delfos han quedado repartidas entre las instancias
de enseñanza las experimentaciones que hay que hacer, decididas
las iniciativas, el punto se situará regularmente sobre los
dispositivos instalados, una declaración pública tendrá
lugar para hacer cristalizar el conjunto de las proposiciones nacidas
del Coloquio.
Una de ellas concierne directamente a la FIBCF.
Ha sido acordada la cita para lo que será el nuevo Encuentro
europeo del Campo freudiano, el 25 y 26 de junio del 2005 en París,
del que Jean-Daniel Matet será el director y donde las contribuciones
de la FIBCF son esperadas, como esta entrega de Colofon justifica,
andando a la par con la escansión délfica, en cierto
modo oracular.
El viaje a Delfos fue un "esfuerzo de poesía",
a proseguir.París,
19 de abril
del 2004
Judith
Miller
Traducción: Javier García Orcero (ELP, Granada)