He aquí un florilegio de los Coloquios Jacques Lacan 2001,
que tuvieron lugar en todas partes donde existe una Escuela de la
AMP o una instancia del Campo Freudiano ya articulada con una Escuela
o en vías de serlo.
Ninguna huella, por supuesto, en este florilegio, del más profundo
de los homenajes rendidos a Jacques Lacan, los Autres écrits,
cuya publicación el día mismo del aniversario de su
nacimiento testimonia de parte de Jacques-Alain Miller, quien los
ha examinado minuciosamente, un trabajo tan amplio como es discreta
su presencia en ellos. Ninguna huella tampoco de ese maravilloso Coloquio
Jacques Lacan al que -¡desde entonces!- estaba convocado el
conjunto de la opinión ilustrada, como fueron las emisiones
en France-Culture de la primera semana del mes de abril. Era la única
buena manera de asegurar al Coloquio Jacques Lacan 2001 la envergadura
que este requería, y de asumir -también desde entonces-
"la educación freudiana del pueblo francés".
Ninguna huella, finalmente, de los Coloquios cuyos trabajos serán
publicados in extenso, los de Buenos Aires, Barcelona, La Habana y
Roma. El de Sofía será también íntegramente
publicado, pero, como la lengua búlgara todavía es poco
practicada en el Campo Freudiano, me pareció justificado hacer
circular dos intervenciones ejemplares de colegas que suscitan, cada
uno a su manera y ambos evitando la infatuación del lenguaje
estereotipado, una transferencia de trabajo nueva en los numerosos
espacios geográficos y profesionales hasta hoy cerrados al
psicoanálisis. Asimismo el Coloquio de Jerusalén será
enteramente publicado; y si consideré inscribirlo en este florilegio,
fue debido a su impacto cultural, doctrinario y clínico. Fue
también para homenajear la decisión de todos aquellos
que allí participaron: este se llevó a cabo el 2 y 3
de diciembre de 2001. En la noche se preparaba en el corazón
de la ciudad un atentado, odioso como todos aquellos que lo precedieron
y lo sucedieron. Insisto en subrayarlo porque debo confesar que la
víspera del día que debía partir para Jerusalén,
donde era esperada, me encontraba enferma y por lo tanto no asistí.
Agradezco a todos aquellos que hicieron que esta deserción
no haya tenido consecuencias.
Desde julio de 2000 en Buenos Aires estaba claro que
la celebración del centenario del nacimiento de Jacques Lacan
prescindiría de todo ritual. No se adularía ni la obra
ni al hombre. No lo necesitan. Estaba fuera de discusión intentar
embalsamar una enseñanza cuyas nuevas incidencias no cesamos
de descubrir, donde encontramos la posibilidad de abordar nuestro
presente en la perspectiva de las consecuencias que implica para el
psicoanálisis. Sabemos que, lo queramos o no, somos responsables
de esas consecuencias.
Ningún Coloquio Jacques Lacan 2001 podría entonces pretender,
con el pretexto de rendirle homenaje, apropiarse de su obra. Por el
solo hecho de decirse de la orientación lacaniana, los Coloquios
no podrían pensarse emanados de propietarios exclusivos de
la enseñanza de Lacan.
Ese ejemplo había sido implícitamente excluido para
Buenos Aires, y el Coloquio que allí se realizó se anunció
además de entrada abierto a los de la IPA; lo fue, como sabemos,
y su implicación superó todas las expectativas.
Lo he dicho y repetido, el espíritu de cada Coloquio Jacques
Lacan 2001 es contribuir al paso siguiente de la reconquista del Campo
Freudiano donde esta se lleva a cabo -ya se trate de una ciudad, una
región o un país.
Fue ese espíritu el que sopló, cada vez de un modo diferente,
en los Coloquios realizados -sigo la cronología- en Santa Fe,
Córdoba, Buenos Aires, Roma, Niza, Estocolmo, Guayaquil, Natal,
Lima, Belo Horizonte, Moscú, San Petersburgo, Sofía,
La Habana. Erivan, Barcelona, Lyón, Varsovia, San Pablo, Jerusalén,
Londres y Bogotá.
A cada Coloquio su ágalma. Entonces ¿cómo no
aspirar con nuestros colegas de Europa del Este a que sean leídos
Freud y Lacan, cuyas traducciones en ruso continúan gracias
al interés que encuentran, y a la pasión que en ellas
pone Alexandre Chernoglazov? ¿Cómo no festejar la futura
primera traducción al búlgaro de un seminario de Jacques
Lacan (Las formaciones del inconsciente)? ¿Cómo no contribuir
al desarrollo del estudio de la teoría analítica y de
la clínica en Armenia y en Polonia?
Esos Coloquios revelan una misma vibración de las comunidades
de trabajo, desde las más nuevas hasta las más antiguas,
que atraviesa el deseo de Lacan. En Barcelona, la Escuela Lacaniana
demuestra en ocasión del Coloquio que impulsa sobre la base
de la larga experiencia de numerosos de nuestros colegas un trabajo
repensado, demuestra que su referencia a Lacan sella su unidad, acoge
a los clínicos aún en formación y establece un
intercambio tanto con los intelectuales y los artistas, encantados
por lo que les aportan los textos de Lacan, como con los analistas
que los estudian fuera del Campo Freudiano, principalmente en las
instituciones de la International Psychoanalytic Association.
Del mismo modo, el Coloquio Jacques Lacan en La Habana será
la oportunidad para que las nuevas sedes de la Nueva Escuela Lacaniana
se encuentren en torno de lo que las mantiene juntas en su proyecto
y su práctica, las más antiguas demostrando el impulso
de unaAufhebung, las más nuevas poniéndose en marcha
con determinación.
En Belo Horizonte, el Coloquio inventó una manera que le es
propia y que testimonia la preocupación de una sección
de la EBP por estar a la altura de su tarea asegurando mensualmente
un homenaje a la enseñanza de Lacan en los diversos espacios
donde una Escuela puede asegurar su presencia -de la Casa de la Cultura
hasta los hospitales psiquiátricos, pasando por la universidad.
El London Circle da la medida de la actividad que puede ser la suya
y la de la Diagonal de habla inglesa en la EEP-Desarrollo, en ocasión
de la preparación intensa y del desarrollo de un Coloquio que
no lo será menos. Es también lo que ocurre con nuestros
colegas de Israel, aun cuando hayamos tenido sinsabores con el director
del Instituto francés, que parecía confundir el papel
de su instituto con el de un emprendimiento de subcontratación
comercial.
Esta es la excepción que confirma la regla, y agradezco en
nombre del conjunto del Campo Freudiano a los responsables de los
institutos culturales franceses por haber sabido sostener la iniciativa
de sus miembros, de quienes a menudo desconocían el trabajo
y la decisión cada día más firme de implicarse
en su lectura de Lacan y de introducir en ella a practicantes de la
salud mental y a otros especialistas de disciplinas afines. Cada vez
que nos reunimos, en Barcelona, en Erivan, en La Habana, en Londres,
en Moscú y San Petersburgo, en Sofía, en Varsovia, esos
responsables percibieron que la proyección de la lengua y de
la cultura francesas en el país donde ellos las representan
pasa por Jacques Lacan, y que los analistas contribuyen a ello por
la calidad de las incidencias clínicas e intelectuales que
en ese lugar producen en otros.
En efecto, nada afectado ni formal en estos Coloquios que escanden
un work in progress cuyo impulso siempre renovado debido a su sensibilidad
más o menos dinámica del racionalismo de Lacan los analistas
de la AMP han sabido transmitir discreta y asiduamente.
¿Cómo ver sin emoción a Graciela Brodsky tomar
alegremente al vuelo la proposición de un Coloquio Jacques
Lacan en La Habana para reunir allí toda la NEL? ¿Cómo
ver sin emoción exactamente la misma reacción de la
presidenta de la ELP, Mercedes de Francisco? Tal pasión aumenta
la potencia de ser de aquellos que la experimentan y saben compartirla.
En honor de los lectores, pedí a Adriana Abeles
adjuntar al nombre de los autores de cada texto el de la ciudad donde
se llevó a cabo el Coloquio en que fue pronunciado.
La selección de trabajos es muy parcial, deja de lado numerosas
intervenciones de la misma gran
calidad. Lo lamento y me disculpo ante todos. Me consuelo a mí
misma y consuelo a todos los demás apostando a que la circulación
de estas intervenciones se haga en otras publicaciones del Campo Freudiano
o de otras comunidades de trabajo.
En esta colección debí optar por seguir el orden cronológico
de la presentación de intervenciones; el orden razonado depende
de la temática propia de cada Coloquio. Espero que los criterios
que me han hecho elegirlos sean justificados: he deseado que esta
selección testimonie la pertinencia clínica y la calidad
teórica de los Coloquios Jacques Lacan 2001, refleje la diversidad
de sus participantes y haga sensible cuánto esos Coloquios
ya están en consonancia con las finalidades que las Cartas
a la opinión ilustrada de Jacques-Alain Miller han abierto
al conjunto (grupos y redes y Escuelas) del Campo Freudiano.
El centenario del nacimiento de Jacques Lacan nos hizo entrar con
el pie correcto en el siglo XXI, con conocimiento de causa. Continuemos.
Judith Miller
Traducción: María Pascual