En la puesta en marcha
de una Federación Internacional de las Bibliotecas del
Campo Freudiano, deben subrayarse, a mi entender, tres dimensiones.
Me limitaré a esbozarlas, ya que cuento con cada uno de nosotros,
sus usuarios, para desarrollarlas y para sostenerlas mediante nuestras
actividades, tanto las que estén todavía por inventar
como otras que deberán seguir su curso. Enumeraré a continuación
estas tres dimensiones. Se trata:
I) del Campo Freudiano, como espacio
de trabajo de orientación lacaniana;
II) de sus bibliotecas, tanto las
que ya están en pie y deben asegurar su desarrollo, como las
que todavía requieren un impulso, incluso las que todavía
están por crear;
III) de una Federación de
bibliotecas, es decir una forma de asociación que trabaja en
la puesta en común de sus experiencias, haciendo circular sus
informaciones y poniendo al alcance del conjunto de sus usuarios las
posibilidades con que cuenta cada una de ellas.
I
Es de sobra conocido que el Campo
Freudiano se define como una estructura de trabajo, en forma de red,
donde el respeto por la historia propia de cada grupo que inscribe en
ella su trabajo, lejos de conducirlos a una indiferencia mutua o al
mantenimiento de las distancias, los implica en un tiempo lógico
que, sin dejar de preservar su autonomía, los hace solidarios.
En efecto, cuando se inscriben en esta red, los grupos que lo constituyen
manifiestan su voluntad de responder a una idea directriz -la que Jacques
Lacan da del filo del descubrimiento freudiano- y un principio regulador
-el de mantenerlo constantemente afilado, contra toda tentativa de embotarlo,
todo intento de resistir a la causa analítica. Por este sólo
motivo, las iniciativas de cada uno de estos grupos, sus transformaciones
y sus resultados, incumben también a los demás. Esta solidaridad
es un tiempo para comprender que puede conducir a un tercer tiempo,
el de una unificación de los grupos, con la posibilidad de su
disolución.
Esto es lo que demuestra la historia
misma del Campo freudiano, con la creación de la Escuela
Europea de Psicoanálisis del Campo Freudiano. Esta Escuela
marca una escansión, resultado de diez años de actividad.
Por su efecto de relanzamiento de la transferencia de trabajo, en particular
mediante el desarrollo de la cartelización, no concierne tan
sólo a la porción europea del Campo Freudiano, sino también
al conjunto de sus iniciativas a escala internacional.
Si la Federación
Internacional de las Bibliotecas del Campo Freudiano ha sido
creada algunos meses después que la Escuela Europea, es porque
participa del mismo momento de concluir de diez años de actividades.
En efecto, la elucidación
de la práctica analítica, sin la cual sus fines y sus
medios sufren un menoscabo inevitable, pasa por una elaboración
informada, no sólo de sus propios avalares, sino también
de los de la época en que es requerida. Las bibliotecas son un
instrumento indispensable para realizar este trabajo. Ofreciendo una
documentación de primera mano, sin la cual no puede concebirse
ningún trabajo verdadero, ya sea de estudio o de enseñanza,
ponen al alcance de todos un tesoro. El debate y la crítica son
parte integrante del registro del trabajo en intensión y constituyen
una de las bisagras entre este registro y la extensión. El debate
no debe reducirse a un asunto interno a que afecte a la causa analítica
por y para ella misma; sitúa a dicha causa, en particular, en
sus relaciones con la ciencia, para medir así como, aún
teniéndola como condición de posibilidad, se distingue
de ella -del mismo modo permite evaluar sus consecuencias. Es decir
que el trabajo en extensión y el trabajo en intensión
se tocan sin por ello confundirse.
II
Una biblioteca, ¿para qué?
Esto podría preguntarse todo trabajador, incluso decidido, del
Campo Freudiano. Para responder a esta pregunta, cedo la palabra a la
biblioteca fundada por Oscar Masotta en Barcelona -así como a
la Escuela de la Causa freudiana, que desde su creación
ha dado prioridad a la constitución ordenada y a la financiación
de su biblioteca. La cedo también a Umberto Eco, por la notable
concisión con que nos recuerda la función de una biblioteca
en su conferencia De bibliotheca: «Tal vez en el origen,
en la época de Asurbanipal o de Polícrates, su función
consistía en reunir volúmenes y pergaminos para que no
se desperdigaran. Más tarde se trataba de tesaurizar: los pergaminos
eran caros. Luego, en la época de los benedictinos, se trataba
de transcribir; por decirlo así, la biblioteca como lugar de
tránsito: llega el libro, se transcribe y se devuelve el original,
o la copia. Me parece que en ciertas épocas, tal vez ya entre
Augusto y Constantino, la función de una biblioteca era también
seguir, ajustarse pues en cierto modo, a una recomendación de
la UNESCO que encuentro en un trabajo que ha llegado hoy a mis manos,
donde se dice que uno de los fines de la biblioteca es permitir al público
leer libros. Pero creo que luego nacieron bibliotecas cuya función
no era hacer leer, sino ocultar, disimular el libro. Naturalmente, estas
bibliotecas tenían también la función de permitir
reencontrarlo».
Insistiré en algunas de las
exigencias a las que debe responder una biblioteca por el hecho de pertenecer
al Campo freudiano, sin dejar de referirme a uno de los elegantes «pequeños
tratados» de Pascal Quignard, consagrado a la biblioteca, en forma
de entrevista, del que dice que «se trata menos de desarrollar
una paradoja, sin duda insostenible, que de encarnizarse en la construcción
de una especie de sorites recíproco en el que la biblioteca incendiada
en sueños se cobra desmedidamente con los miembros ardientes
y en desorden de los cuerpos de sus lectores. Pero, a cada extremo de
la cadena, la lengua, que precede a cada uno de los extremos; la lengua,
que precede a los dos extremos y que se burla de nosotros ...a pura
pérdida. Y añado: por suerte. Puesto que el "todo"
es ilusión. El "sentido" es el sueño de los
insensatos. Siempre está todo perdido de antemano. Tenemos todo
que perder».
La Biblioteca del Campo freudiano,
de acuerdo con el concepto de este campo, es una de sus modalidades.
Lo que tiene al menos tres consecuencias.
A- Al igual que la Escuela, que
tal como la entiende Jacques Lacan, no es una institución reservada
a los psicoanalistas, una biblioteca en el Campo Freudiano no abre sus
puertas tan sólo a especialistas: acoge tanto a los analistas
como a los no analistas.
B- Tiene una política de
adquisiciones que da prioridad al psicoanálisis: a) las obras
de Freud y de Lacan, tanto en la lengua que corresponda a su situación
geográfica como en sus lenguas originales, constituyen sus raíces
y su tronco, b) Luego quedan distintas ramas por cultivar. Por una parte,
las referencias a las que estas obras remiten directamente, las que
forman parte del fondo cultural clásico además de las
que se deben, más inmediatamente, a sus contemporáneos;
por otra parte, los trabajos que ellas han hecho posibles, que se deben
a sus alumnos y discípulos, lo que nos conduce a las ramificaciones
más accesibles, tales como publicaciones individuales o colectivas
(libros, revistas, boletines, actas, etc.), surgidas de las diferentes
instancias de trabajo del Campo Freudiano, presentes y futuras.
c) Por último, las investigaciones y trabajos de las disciplinas
que llamamos afines. El Campo Freudiano se inscribe en nuestra actualidad,
de modo que no puede dispensarse de averiguar qué trabajos son
susceptibles de instruir y esclarecer su propio dominio, por las resonancias
que acarrean tanto investigaciones inéditas dotadas de una envergadura
intelectual de alcance general, como otras con respecto de las cuales,
en razón de su desconocimiento del descubrimiento freudiano,
el Campo Freudiano no puede ser sino crítico, o incluso polémico,
cuando engendran desviaciones y errores acerca de dicho descubrimiento.
Es decir que su circunscripción no debería conducir al
Campo Freudiano a adoptar los términos con que Hume finaliza
su Investigación sobre el entendimiento humano, cuando, una vez
delimitado el ámbito de sus capacidades, concluye: «Si,
persuadidos de estos principios, recorremos las bibliotecas, ¿qué
deberíamos destruir? Si tomamos un volumen cualquiera, de teología
o de metafísica escolástica, por ejemplo, preguntémonos:
"¿Contiene acaso razonamientos abstractos sobre la cantidad
o el número? No. ¿Contiene razonamientos experimentales
sobre cuestiones de hecho y de existencia? No." Entonces, al fuego
con él, porque tan sólo contiene sofismas e ilusiones.»
Una biblioteca del Campo Freudiano,
advertida de la "poubellication"* por Jacques Lacan, no puede,
sin duda, estimularla, pero sus elecciones debe hacerlas de forma razonada:
algunos elementos deben figurar en ella aún cuando no tengan
un gran interés intrínseco, pues adquieren valor por el
uso que posibilita su integración en el conjunto. En efecto,
es deseable que las bibliotecas del Campo Freudiano no favorezcan el
desinterés de sus usuarios por todo aquello que trabaja activamente
en su contra, por circunscribirse demasiado, aunque sea de forma justificada,
a los límites de la experiencia freudiana. De ser así,
las bibliotecas difícilmente podrían contribuir a la reconquista
del Campo Freudiano.
d) Si la finalidad de una biblioteca es hoy, más que conservar
los libros, hacerlos leer, tampoco debe despreciarse esa otra vertiente.
¿No podría tener cada biblioteca del Campo Freudiano su
propio agalma, un libro antiguo, o dedicado, una edición particularmente
cuidada, rara, original incluso, o cualquier otro hallazgo? "Memoria
del futuro", una biblioteca, sin librarse a la pura bibliofilia
también está vinculada necesariamente con este otro aspecto.
C- Sostener polémicas, practicar
la discusión e instruirse en nuevas fuentes son tres direcciones
que permiten mantener el Campo Freudiano del lado de la luces. Por ello
las bibliotecas del Campo Freudiano no pueden contentarse con poner
a disposición de los lectores una gama lo más amplia posible
de volúmenes, sino que deberán poner empeño, en
particular, en la organización de presentaciones, conferencias,
debates y cualquier otra forma de ampliar el terreno de las discusiones,
con ocasión de las obras que vayan apareciendo, para poner así
de relieve la lectura que de ellas permite hacer el CampoFreudiano.
III
Al tratar de delimitar
la amplitud de tareas de una biblioteca, se nos revela tan amplia, que
podemos deducir de ella la necesidad de una federación internacional.
Esto es, una instancia que permita que se conjuguen y se complementen
las iniciativas locales, dándoles la posibilidad de hacer circular
sus informaciones, de establecer intercambios y de impulsar las relaciones
de trabajo de las unas con las otras. Esta federación puede contribuir
a multiplicar las iniciativas y a sostenerlas, mediante la diversificación
y la multiplicación de su dinamismo, gracias a la suma de las
fuerzas de cada una, a la suma también de los lazos con estructuras
editoriales y profesionales con las que cada una cuenta.
La Federación Internacional
de las Bibliotecas del Campo Freudiano, aún sin la pretensión
de disponer de entrada de todos los útiles que la tecnología,
de hoy y del mañana, nos puede proporcionar -ello supondría
contar ya con una infraestructura muy desarrollada-, debe planteárselo
como un objetivo. Si la EEP pertenece a la era del FAX, la
FIBCF estará en la era de la informática.
También en esto las elecciones
son decisivas. Sin anteponer los medios a los fines, sin caer en la
burocratiza-ción en nombre del buen funcionamiento, cada cual
deberá esforzarse por aportar su propia contribución en
este aspecto de los útiles, de los instrumentos, no sólo
ciñéndose al mínimo de disciplina que supone la
utilización de una biblioteca (pagar la cuota, devolver los libros
en préstamo, no deteriorarlos, etc.), sino también aportando
su consejo en el capítulo de compras, dando cuenta de sus lecturas
en Colofón, ofreciendo su saber hacer y sus
energías. Algunos lo han hecho ya, y se lo agradezco personalmente
y en nombre de todos: sin ellos, este primer número del boletín
de la FIBCF no hubiera visto la luz.
* "poubellication": condensación
de poubelle, papelera, y publication, publicación.
(Traducción de E. Berenguer)
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