Cada vez más, Colofón apuesta a ser una publicación
que incite a la lectura y sirva como instrumento de trabajo. Para lograrlo
no deja de invitar a los no analistas, a los hombres y mujeres de "letras"
a publicar en la revista. Es por ello que en los últimos números
encontramos no solo artículos de psicoanalistas sobre escritores
y filósofos (Joyce, Proust, etc), sino artículos de filósofos
y escritores.
Lograr que Colofón adquiera su propio estilo exige de pequeños
gestos y de un cierto afán constructor. Al ser Colofón
el boletín de las bibliotecas, este estilo participa del espíritu
borgiano que ha impregnado esta palabra, siendo la biblioteca el lugar
donde el tiempo, los textos y los nombres juegan entre sí.
Una muestra más de este intento común es el aumento del
número de textos que llegan para su publicación, procedentes
de las distintas Bibliotecas de la red internacional, y la futura realización
de la edición de Colofón para toda Latinoamérica.
Colofón 14 mantiene abierta su Sección Hacia el IX Encuentro
Internacional sobre "Los poderes de la palabra": La Interpretación;
con las asiduas e interesantes colaboraciones de Serge Cottet al que
otros se le suman en este número.
Contamos con una conferencia de Jacques-Alain Miller sobre algunas referencias
que hace Jacques Lacan en su último capítulo del Seminario
"Las relaciones de Objeto". Es indiscutible el interés
que tiene, para la existencia del psicoanálisis, que los psicoanalistas
reflexionen sobre el mundo en el que viven y que hace a su clínica.
En este sentido, el texto es ejemplar. Jacques-Alain Miller nos muestra
a través de referencias filosóficas y literarias, que
la decadencia de lo masculino se realiza en la época del fin
de la Historia y del fin de lo heroico. Después de Napoleón
sólo es posible un héroe civil cuyo paradigma sería
el dandy y cuyo nombre propio es Brummell, lanzando al final su hipótesis
sobre el analista.
El interesante texto de Félix de Azúa sobre Dostoievsky
recorre la versión del padre que este autor muestra a través
de sus obras, sobre todo en Los hermanos Karcimazov terminando con una
alabanza a la novela y un diagnóstico de nuestra época.
Sólo al artista le está permitido hacerse preguntas sin
dar respuestas, nos advierte Azúa, y termina su artículo
con las palabras del idiota, el príncipe Myshkin cuando juzga
a un ciudadano moderno, útil, esperanzado, entretenido, amigo
del Estado.
Volvemos a contar con Luisa Futoransky que ya podemos considerar, al
igual que a Serge Cottet, Fernando Ojea y Francisco Pereña, como
habituales colaboradores. Esta vez con un breve comentario sobre la
fotó-grafa Tina Modotti.
Es también notorio el número de reseñas que se
incluyen en este número y como algunas (Carlos Gustavo Motta)
sorprenden por su originalidad, mostrándonos que un ejercicio
de lectura es algo más que una mera enumeración.
En la reunión de la FIB que se mantuvo en La Coruña se
llegó a un acuerdo definitivo con respecto a la informatización
de las Bibliotecas. Fue de gran ayuda la exposición de Elvira
Guilaña sobre las conclusiones del equipo de colegas de Barcelona
que había estudiado las distintas alternativas informáticas.
Se ha adoptado por unanimidad usar el método informático
de la Biblioteca de Bahía en Brasil. A través de la E.E.
España, cuya secretaria de Bibliotecas es Ana Martínez,
y de esta misma publicación se mantendrán informadas a
las Bibliotecas de la Red.